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Cupones bursátiles
Una distribución gratuita de grageas de «optimismo» -y de confianza- para que la alicaída sociedad vote nuevamente por Obama. Por el momento, el confuso mensaje de la «Fed» cubrió las pantallas, en una rueda donde los índices europeos se fueron cuesta abajo. El Merval trabajó en dos, de las tres fechas semanales, tenía la «mochila» del lunes (cuando argentinas en Nueva York habían sido duramente castigadas) y se movió defensivamente, evitando sufrir el desagio proporcional, que podía augurarse. Recogiendo velas, dejando negocios de no más de $ 34 millones de efectivo, se fueron «trabajando» las dos sesiones con deterioro mínimo. Y sabiendo cómo se dieron las cosas, tuvo gusto a saldo «satisfactorio» las dos ruedas de total opacidad. Bastante poco, casi nada, pero son momentos para el conformismo y donde el no perder, luce como más que eso.
Y ya se está retirando agosto, un mes de mala y legendaria fama para nuestro mercado, que porfía en seguir siendo negativo, pero tolerable con su cerca del 2% hasta mitad de la semana. En el otro extremo está la Bolsa de Madrid, estrella del mes que vino recuperando hasta subir un 12% con el único argumento -a la vista- de «haber bajado mucho» (aunque se lo mereciera) y la caravana de indicadores la quiere menos discordante con el resto. El resumen del mes termina en un embudo, cuya conclusión es haber visto más de lo mismo. Contexto que no presenta mejorías y mercados que extraen agua -alzas- de las piedras. Mezcla de manejo mediático, y de juego, alejado de las funciones originales de la Bolsa: reflejar la realidad. (Hasta hoy, no hemos visto que nadie explique por qué se sube.)


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