4 de septiembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Encaramos el último cuatrimestre de 2012... y las acciones sin vender. En esa singular amalgama de las fuerzas bursátiles que operan sobre nuestro mercado, los que son energías opuestas -oferta y demanda- para generar la chispa que haga girar los engranajes, vienen tomadas de la mano frente a la depresión de los negocios. Y es así que las acciones se mueven en un rango de mínimas señales vitales porque la demanda no quiere comprar y la oferta no quiere vender. De tal forma se consumieron muchas ruedas de agosto, donde el Merval quedó casi en el punto de partida -sin daños- a costa de sacrificar lo esencial: hacer mercado con montos razonables. Ingresados a setiembre se verá si es posible que la brecha, que separa las pretensiones de ambas fuerzas, puede hallar una línea de corte y levantar el ritmo de actividad. Ya sea que el vendedor conceda los límites de baja que le exigen o que los compradores -por algún tipo de estimulante que surja- se dignen tomar posiciones sin oprimir la línea de cotizaciones.

Echando la vista atrás vemos que los cursos de los septiembres no se instalan como un mes con sesgos importantes hacia uno de los signos. Tanteados que está «11» a «8» -por las alzas- en los últimos diecinueve ejercicios, donde el índice principal no estaba lejos de lo actual -en 2011- con cierre de «2463» puntos. Eso sí, acusando un derrape muy duro de casi el 17% sobre el cierre de agosto. A cambio, en 2010 había sido suba del Merval en un 13% y en 2009 todavía mejor: más del 16% de incremento.

En un escenario global donde se debe dudar de todo, como ahora los chinos desbordando de «stocks» y sin que sus registros oficiales lo informen, o con la creación moderna del «banco malo» -en España- como para que los imprudentes, negligentes, culpables banqueros comunes puedan arrojar allí adentro la cantidad de «activos tóxicos» que generaron y retengan lo bueno para hacer un negocio redondo donde no hay culpables de nada.

Tampoco en el ámbito local se tienen señales claras de que surjan estímulos a favor (cuando hay varios que obran en contra, mas otros en ciernes que involucra a lo financiero y bursátil). Sentarse arriba de las posiciones es fórmula clásica, de malos tiempos, en especial para carteras que harían un desastre -contra ellas mismas- si quisieran salir a lo bruto. Todo es una apretada madeja que ahoga a la dinámica que requiere el mercado bursátil. Seguir igual es caer en estado vegetativo (respirar sin vivir).

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