5 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

 «Otra vez arroz...» (diría un chinito), comenzó octubre y hubo una primera rueda donde los índices -salvo el más realista, Merval- parecían llevarse todo por delante.

Y después... otra vez las tantas veces transitada meseta arenosa. Dejar el terreno conquistado, retornar a las bases y prepararse para la defensa. Para lo nuestro, todo fue menos sorpresivo, porque se trazó una línea horizontal en cuanto a los precios. Y una curva descendente, en el ritmo y los negocios. Otra vez con la fórmula clásica, acortar el terreno de juego y defender la valla de perjuicios notorios. De $ 26 millones, bajando a $ 21 millones, completando con $ 19 millones escasos el miércoles. Siempre mostrando más papeles con bajas, que con aumentos, a la espera de poder conseguir alguna señal de vida que llegara del mundo exterior. Afuera se agotaron rápido los recursos dialécticos, más allá de especular con España y su pedido de ayuda (al que se quiere pasar por bueno) los datos de China que confirman lo que ya se supo hace bastantes semanas: que está empachada de stocks y que, en definitiva, puede que «revoleen» mercadería hacia todas partes con tal de colocarlas. Por si faltaba algo, el economista jefe del Fondo Monetario salió a estimar aquello mismo que Merkel -y la historia de las grandes crisis- había dicho hace mucho. Que aquello que comenzó en 2008, habrá de tardar una década para poder suturarse. Por oposición a los que apuran las supuestas «soluciones», desde ciertos escritorios que responden a determinados intereses (como los del «Grupo de los 30», al que podrían agregarle diez personajes más y allí votar quién es elegido como «Alí Babá»).

Hasta qué punto los mercados de riesgo podrán sostener sus defensas, sin tener que acomodar su realidad a la del contexto que deben tener en cuenta: es el gran interrogante. No debe olvidarse que en un 2012 plagado de noticias desalentadoras, en la comunidad de las Bolsas solamente tres índices estaban con signo negativo (uno de ellos el Merval, Madrid y Shanghái).

Saliendo del muy corto plazo, de las operaciones movidas más por instinto que por atributos de los papeles, no es sencillo establecer una estrategia para los que sean inversores a la tradicional usanza. Sin saberse dónde está el piso firme del mercado, o cuándo surgirá el comienzo de la reversión del ciclo. Es una zona sumamente delicada para el mundo, por más que las Bolsas eludan -por ahora- la misión de reflejarlo. Misterio.

Dejá tu comentario