9 de octubre 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

 «Apoyada por los bancos, Wall Street vuelve a subir». Y el indicador con las «500» acciones ya está a un máximo en cinco años. Linda mescolanza de elementos, donde cabe distinguir que los hacedores del desastre global que todavía se sufre -los bancos de Estados Unidos- resultan los grandes apoyos del mercado de riesgo. Y que los índices de Bolsa hagan un regreso en el tiempo, a zonas de antes del estallido, como diciendo que nada grave ha venido sucediendo en tal tramo del historial. Un verdadero «cambalache», donde todo se junta y los malos pasan a jugar de benefactores. Así está el escenario donde el Merval vuelve a participar desde hoy, en tanto sigue figurando entre los menos atendidos del ejercicio, y cuando surgen las preguntas sobre el porqué de ello, solamente se aducen causales dispersos para que las que se califican de «baratas» acciones argentinas no ejerzan atracción alguna en la comunidad, ni local, ni exterior.

El monto negociado está varado en aguas muy bajas, y esto habilita a que se hable de la desaparición de los Fondos Pensión. Con el correr del tiempo, las figuras pasadas se agigantan y lo que nosotros recordamos de aquello es que tales entidades nunca resultaron el ilusorio «motor» que sirvió de propaganda para su instauración. En aquellos momentos se mencionaba que tales Fondos iban a resultar grandes impulsores del sector accionario. Visión que se fue diluyendo con el correr de los años y, más allá de acumular porcentuales de una serie de compañías, el ritmo prometido nunca existió. Hasta terminar siendo un simple receptáculo de «títulos públicos» (dirigidos por la voluntad política, de distintos funcionarios). Buscar causas en los que ya no están implica primero analizar a los inversores independientes, que se fueron apartando del sistema. Y, en los últimos tiempos, incorporarle una serie de normas que solamente colaboraron para hacer cada vez más trabada la incursión en Bolsa. Sin el recurso de poseer toda una industria de los informes sesgados -que tienen en Wall Street- y la natural aversión que las carteras del exterior tienen, ante un mercado calificado de «fronterizo», la Bolsa local quedó navegando a la deriva, hacia donde la lleve el viento que viene de afuera si es muy fuerte.

O algunos movimientos diagramados desde adentro, como para darle altura unos días y pasar a cobrar las diferencias. Todo es posible, todo puede haber colaborado, pero el análisis y búsqueda de remedios deben provenir de un amplio foro: entre todos. Uno, no.

Dejá tu comentario