- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
La realidad en Estados Unidos, su economía, la relación de ella con los balances empresarios, al menos por esta vez, fijó una línea de corte, en lugar de seguir caminos paralelos. Y esos balances arribados generaron una sorpresa que tiene mucho de inaudita, solamente amparada en toda esa «burbuja» inflada por el ensueño de creer en que un mercado bursátil puede mostrarse independiente de lo que dicta la economía que le otorga validez y le provee las causas, para ser reflejadas en un índice de riesgo. ¿Qué puede esperarse en economías estancadas -o en crisis- de los balances de compañías que actúan en ellas? Pues, salvo excepciones por algún rubro muy particular, el grueso de esos estados contables debe mostrar números estancados, o en crisis. Que una cuestión es poder venir «trabajando» sobre los desarrollos bursátiles, desde la utilización de cualquier recurso que disfrace la realidad. Y otra es poder obrar -lo que sería el colmo que falta- sobre los números empresarios que se presenten. Allá, aquí, donde sea, suponer empresas ricas en economías empobrecidas solamente pertenece a mentes que se dejen llevar por esa creencia en las Bolsas y sus participantes, que declaren su «independencia» del contexto donde tiene que actuar. Pero dicho esto tampoco extrañe que velozmente se coloquen algunos «decorados», para dejar de lado los malos balances y, en virtud de cualquier menudencia que pueda jugar de dato optimista, hacer que el índice retome el curso hasta donde sea posible. Porque está claro que «las ramas no crecen hasta el cielo» en el árbol bursátil y, en determinado punto, llega la poda a fondo.


Dejá tu comentario