31 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Si bien existen otros puntos a rozar, recién se los podrá palpar y tocar cuando todos tengan por delante el «proyecto» completo, nos apartamos un tanto de lo que resultan interrogantes de orden estructural (hasta poder obtener respuestas concretas) y bajar al llano, de la posición en que se halla el mercado y ciertas dudas que flotan en el ambiente. La más directa: el suponer que aparecieron bajas de precios, por oferta inducida a raíz de la noticia del «proyecto». Pensamos que ni un agente bursátil, o sus clientes, van a salir a vender a la descampada y dedicarse a perder parte de lo invertido por un malhumor, o un impulso. También, esto es cierto, de toda la vida y en todos los mercados que cotizan al «riesgo puro» una zona donde se generan incertidumbres, poseen una participación en el desarrollo natural de las fuerzas.

Basta recordar lo reciente, tanto cuando esperaban por la Reserva Federal, o la intervención del banco europeo, en estos días se juega como si Rajoy pedirá, o no, el salvataje que los operadores imaginan. Tal tipo de zonas «muertas», donde no se tiene certeza acerca de lo que vaya a aparecer, obran mucho más sobre la demanda y su retracción. No por vieja, la expresión sobre que «el capital en lo más miedoso del mundo», pierde vigencia. En tales casos, se fabrican esos mercados que asemejan al cementerio: donde los que están adentro no pueden salir y, los que están afuera, no quieren entrar. Así es que los negocios tienden a contraerse, como para bajar el ritmo promedio de órdenes. El lunes, con Sandy anulando a Wall Street y un día de perros por aquí, en el clima, se reunieron sólo $ 9 millones de efectivo.

No será la primera, ni la última, vez que lo veamos. El «proyecto», del que solamente trascienden los enunciados generales, habilita a todo tipo de hipótesis (como las que nosotros mismos nos hicimos) y quedan muchos cabos sueltos: a los que esperamos por ver, de qué modo están unidos en el correr de los artículos propuestos.

Lo otro, dejar correr la voz acerca de órdenes que vayan a querer demostrar que el mercado se desploma «a causa de...», seguramente es obra de los pícaros -y algo más- que están muy interesados en indisponer a los funcionarios, con autoridades y participantes del sistema vigente. Ya se han visto unos cuantos que poseen el interés detrás, para poder hacerse un lugar en la mesa. Y cuando todo se conozca esas voces serán muchas más, previendo un negocio que no imaginaron: y se les presenta. Todo es feroz.

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