28 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

Y al fin de cuentas... los tres mercados que habían quedado como verdaderos marginales, dentro del listado global, se colocaron como los mejores del último mes. A tal nivel que así como el Merval se convirtió en la gran figura de diciembre, Madrid y Shanghái extinguieron casi toda la pérdida que traían acumulando. Llegando a últimas ruedas con posibilidades de pasar a positivo, en 2012. Los tres índices que cerraban la marcha, terminan con el Merval habiendo recaído el viernes, pero repuntando el miércoles con el 1,4% y siendo el único de los mercados que tiene utilidad de dos dígitos. En torno del 17% hasta la rueda de anteayer, mientras segundo en el mes se ubicó el índice chino -Shanghái- que casi rozó el 10% de aumento mensual. Después, Madrid disputando el tercer lugar del podio con el Bovespa y el Nikkei japonés (aunque el miércoles le restó un «cartucho», por haber quedado en el feriado europeo). ¿Qué resultó la inusitada arremetida, de los que eran casi seguros perdedores? ¿Se dieron cuenta los operadores globales, que esos mercados estaban demasiado perjudicados? En tal caso: ¿son similares condiciones y ratios, los de un índice de China, otro de España y un tercero de la Argentina? Es una hipótesis difícil de sostener, porque ninguno de los tres es «pariente» del otro. Ni siquiera actúan en similares regiones, como para que se piense en una corriente por simpatía con índices aledaños. Y también llama la atención el indudable «quedo» sufrido por el Dow Jones, del que siempre se habla pero, en definitiva, solamente lleva menos del 1% en diciembre y no alcanza un 8% en 2012.

Todo parece ya introducido en una enorme Bolsa, donde las piezas se van modificando desde un solo centro de control. Y eso que recién en 2013 veremos funcionar la «plataforma electrónica» de los que adquirieron la historia del NYSE y que -desde allí- moverán los hilos sobre commodities, acciones, derivados, todo lo que sea un activo transable en un mercado.

También tendremos el privilegio -bueno o malo- de observar la «plataforma argentina», dentro del nuevo formato que dictamina la ley recién aprobada. Probablemente pierdan importancia, la que quedaba, los fundamentos tradicionales para elegir un mercado, o un papel cotizante. Será cuestión de adivinar las olas y dedicarse a «surfear» sobre ellas, y los gráficos que se dibujen. Nunca mejor dicho, que «se dibujen», como ciertos dibujos vistos en diciembre...

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