14 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Los mensajes que ingresan, al cabo de cada rueda bursátil, corriendo detrás de los resultados y acomodando los dichos a cómo les fue a los índices, ya no resisten el mínimo análisis. Motivos cruzados, noticias que son de peso en una de las direcciones -en general, adversas- son cubiertas por una regadera de justificaciones nimias. Como el viernes, donde llegaron referencias sobre que: las Bolsas europeas mejoraron, debido a la expectativa que genera un importante plan de estímulo... japonés, anunciado por su Gobierno. ¿Y de dónde se cuelgan los europeos, de los japoneses, que -seguramente- tendrán plan de estímulos para exportar, no para consumir? Por el lado de Estados Unidos, lo que surgió de relevante fue: el déficit del comercio exterior, subiendo casi un 16% en noviembre, llegando a rozar los 49.000 millones de dólares -el más alto desde abril-, pero el foco estuvo puesto en que el banco Wells Fargo estuvo mostrando altas utilidades: obteniendo ingresos por comisiones hipotecarias. Los chinos, que siempre están a disposición para ser utilizados como ariete alcista, tuvieron en diciembre un aumento del 2,5% interanual de inflación, superior al 2% de noviembre.

Buenos Aires no se queda atrás, siendo como es hasta ahora: el mercado estrella de enero solamente recibe apoyaturas tan primitivas como el decir: «Los operadores venden bonos y pasan a acciones...». O: «Los papeles argentinos están muy baratos». Falta decir respecto de qué se arriba a tal conclusión, sobre lo «barato», cuando en la economía se habla de un 2013 complicado y los balances -de una mayoría- ofrecen serios orificios en capacidad de ganancias, o en su estructura básica.

Se retorna a esa zona donde en el mundo se pudo subir con noticias buenas, como se subió también con las malas: la única consigna era la de: subir. Todas las cuestiones habilitan para poder pensar que -en el mundo- lo bursátil se ha despojado de su natural ropaje de ser «inversión» y ha devenido en ser un simple «juego»: el que no precisa de otras variables, para ganar, que el de acertar con los momentos propicios. Sin preguntar en absoluto, por los andamiajes que le den sustento. Después, tratar de advertir alguna zona muerta, o dudosa, para extraer a tiempo las diferencias. Nada avala que las economías globales estén mejor, solamente se defienden para no estar peor, pero esto ya no tiene relación directa con lo que suceda en las Bolsas. Así, cada uno demuestre su habilidad para jugar. (O irá a perder).

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