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Cupones bursátiles
Pero no todo es tan sencillo como aparece ahora, dentro de un escenario global que prosigue con muchas falencias económicas. Una buena medida, nos parece, sería que el inversor dispuesto al riesgo divida entre empresas de capital «comprimido», con las de capital «dilatado». Sin haber nombres, tal la costumbre de esta columna, se puede advertir con claridad aquellas compañías que -vaya a saberse el motivo- han entregado papeles en cantidad: que no se corresponde con la capacidad de ganancias que poseen. Si esto sucede, se cae en la llamada «licuación» del capital: y donde los nuevos títulos no poseen el suficiente respaldo, como para reflejarlo en cursos siguientes de sus cotizaciones. En una palabra, el inversor recibe «inflación» y accede a una cantidad mucho mayor de papeles: que no consiguen repuntar desde la nueva paridad, porque ya las utilidades marcan muy poco sobre el «nuevo capital» emitido. Algunas, extrañamente, han quebrado una larga tradición en ser muy cuidadosas de tal aspecto y poseen hoy en día total de títulos en juego: a los que no les va a ser sencillo salir de la mediocridad. Esto va emparentado con analizar -puntillosamente- los rubros que mejor puedan desarrollarse en 2013. No a todas les irá del mismo modo y dentro de la canasta de opciones aparecen situaciones bastante comprometidas, como otras que ven un desempeño creciente en sus negocios. También la sanidad estructural es una carta de gran valía, como las sumas que se poseen en «reserva»: para afrontar situaciones sin estar en la cornisa. Separar, discriminar lo bueno de lo malo, lo efectivo de lo dudoso, porque -a la larga- a no todas les irá del mismo modo.


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