11 de junio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Si se sigue una línea de razonamiento, que está confirmada por la estadística y la relación causa-efecto entre ambos mercados, esa decisión oficial, al menos fue así públicamente -o difundida, para mejor decir-, de colocarle no solamente un "bozal" al dólar paralelo, sino tironearlo de la cola para que retroceda es una mala noticia para el terreno bursátil. La aparente pretensión de hacerlo perder cotización, hasta un nivel de sólo $ 6,50 no luce como tan aplicable (en todo caso, sería la hipótesis de máxima), pero aunque sí se logre desagiarlo en cierta medida esto les restaría chances a los títulos accionarios para poder ensayar una reversión del mal trayecto que vienen sufriendo desde unas semanas atrás. Esa relación, tan utilizada hasta su desgaste, de basar todo el movimiento alcista en mirar la "capitalización bursátil" de las acciones, en dólares tipo paralelo, también se iría desflecando por completo. Y, a falta de tal sustento, no sencillo hallar otros motivos que sirvan de sustitutos. Menos todavía, cuando se deba incorporar el clima internacional, con las Bolsas que están navegando en un mar de dudas.

La sola insinuación sobre que la Reserva Federal podría variar su estimulante política monetaria generó un desparramo a lo largo de los recintos principales.

Que pueden surgir otras motivaciones es posible aunque -en lo inmediato- poco probable. En lo que separa a lo imposible de lo probable, media una gran brecha que debe ser solventada con lo que ya está presente. Actuar en Bolsa, el riesgo puro, sabido que es para espíritus optimistas (pero también el bajista lo es por cuanto tiene el optimismo de que los activos bajarán más).

Cuando una demanda se vaporiza, es mucho más delicado de lo que suele pensarse porque para reingresar exige cada vez mejores precios, más bajos, suponiendo -con bastante razón- que la paciencia y la espera juegan en su favor, para que la oferta vaya corrigiendo sus límites y los "pisos" del mercado accedan a escalones más bajos. La jugada que se intenta con el lanzamiento de los CEDIN, la puesta en marcha de un nuevo esquema bursátil, resulta, por ahora, las cartas a dar vuelta para ver qué grado de incidencia -favorable- pueden tener,sobre la tónica de la plaza. Dejando de lado alguna aparición inesperada de las "manos amigas", queriendo maquillar la realidad por cierto lapso. No más que eso.

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