9 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Al día de hoy, ya no es una brecha -sino un abismo- lo que separa a dos mercados de la misma zona, vecinos, muy encastrados en sus economías. Y donde al mayor de ellos, el que resulta el mercado rector, es el que se lleva el extremo más indeseado. El lector ya sabrá que hablamos de la notable dicotomía entre los cursos del Merval y el Bovespa. A pesar de su demasiado estridente rebaje, el indicador de Buenos Aires todavía se mantiene a flote en 2013, con utilidad -según las ruedas- que va de un 5% a un 7%. Contra esto, el índice de San Pablo no detiene su erosión, que ya lo ha llevado a más de un 25% de pérdida en seis meses. ¿Refleja el distinto destino el estado de sus condiciones básicas? ¿Puede ser ésta una postal fidedigna, de la marcha en ambos países? En tal caso, se está frente a una desastrosa situación de Brasil versus una -al menos- tolerable condición de los números de la Argentina.

Demasiado temerario resulta, para quienes no poseen todos los datos necesarios, sacar conclusiones acerca de qué sucede en Brasil como para que el espejo natural -la Bolsa- otorgue horrendas cuentas accionarias de lo peor en el mundo. Estamos dentro de tal condición, de no poder ser analistas fiables y -mucho menos- jueces, para determinar si los números del mercado, se corresponden con el contexto. Nada más lo dejamos expuesto, en carne viva, ya que ese abismo entre los índices, de dos que son inevitables socios económicos (y donde el que sufre a llaga expuesta, es el que debe servir de piloto), merece que aquellos que juegan a "arbitrar" entre mercados consideren, con suficientes evidencias, si no existe un desacople histórico, con unas diferencias que acaso el tiempo irá cerrando. Cierto es, esto se pudo ir recopilando a través de los medios, que las asimetrías en las medidas que se aplican -en uno y otro país- son abundantes y muy notables. También las distintas políticas monetarias y cambiarias, inclusive las inflacionarias, resultan en gran medida opuestas, en uno y otro país. Pero, por encima de todo, no puede ignorarse que en el concierto global Brasil está considerado como la "sexta economía", con un potencial enormemente superior al de la Argentina.

No sabemos qué preceptos se aplican allá para la inversión bursátil, el porqué ha sido dejada abandonada a su suerte, y si las empresas merecen cotizaciones como las que sufren. Sólo interrogantes, para ser indagados. Fascinante.

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