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Cupones bursátiles
Será un cambio tan drástico, de pasar a ser un simple organismo -inclusive falto de presupuesto y personal, lo que la llevó a delegar funciones que le correspondían- primero con autarquía, después dependiente del Ministerio de Economía, a tener que soportar el brillo de los focos. Tanto se vienen hablando, desde cuando se amasó el proyecto convertido en ley, tantas promesas tácitas -algunas explícitas- que derramó el discurso presidencial, en la reunión de la Bolsa de Comercio: que existirá una sobrecarga en quienes deban dirigir el organismo, con un tremendo "poder de fuego", sobre el sistema, agentes, empresas (que, al mismo tiempo promueve una apertura en participantes autorizados a negociar en el mercado, muy dificultoso de poder cubrir con total eficacia).
En ese anterior organismo, simple y casi marginado de la opinión pública, que ya poseía un instrumento regulatorio y un poder de ser "policía del sistema", con énfasis en defender al inversor de la minoría, que era la Ley 17.811 -de 1968- se cometieron muchos deslices, dilación en los fallos, pecados de omisión, que quedaban dentro del ambiente. Ahora, para poder desarrollar lo que está explicitado y donde se han incorporado atribuciones que son de doble filo: al riesgo de no mantener una línea armoniosa, y justa para todos, pasa a ser mucho mayor. Y lo que no puede perderse, es lo riesgoso al poseer un poder mucho mayor y dilatado, es el carácter sobrio y de perfil bajo que corresponde a una estructura armada para vigilar, para perseguir desvíos, para promulgar sanciones (para colmo, ahora serán inapelables). Lo deseable por todos los que aprecian el sistema bursátil, es ver las noticias que se refieran al mismo, sin que sean tapadas por golpes mediáticos derivados de la función de ser entidad protectora, de que se cumplan con las normas y deberes.
Como las funciones primarias vienen también potenciadas por las llamadas "plataformas" informáticas y un entramado de distintas entidades que convergen -entre fusiones y adhesiones- en lo que se dice una Bolsa "federal", existe la mayor obligación en demostrar que esto será capaz de variar el rumbo decadente. Para lo que es hoy en día, la otra CNV alcanzaba.


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