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Cupones bursátiles
Estafó a todo el mundo, de todas las maneras posibles. No perdonó siquiera a viudas viejecitas, y sabía tanto de resortes legales que tardaron veinte años en inculparlo. Empezó descargando acciones no registradas en el mercado, de forma ilegal, por medio de una intrincada red que le reportaba altísimos beneficios. Fue sólo el primer paso.
Acto seguido, comenzó a comprar empresas, con dinero pedido a la viuda de un millonario, con la secreta intención de utilizarlas para distribuir las acciones con mayor facilidad. Hizo esto una y otra vez y se convirtió en un vampiro que succionaba la sangre de las empresas que controlaba. Pero su principal objetivo era la Bolsa, con posibilidades infinitas para redituarle beneficios.
A todo esto, tenía una suite en Manhattan, otra en La Habana, y una propiedad de 1.200 acres donde organizaba borracheras y orgías de tres días. Allí no faltaba nada: máquinas tragamonedas, un elefante bebé que tomaba whisky y un artefacto que lanzaba fuego y que nadie sabía para qué servía. Después de todo, era plata fácil...
No era guapo, pero tenía la simpatía propia del pícaro. Y era rápido. Tanto como pa-ra arrebatarse las tierras que un anciano vecino, mientras agonizaba, le estaba dejando a la esposa.
Su gran escándalo fue con la Swan Finch Oil; como presidente, incrementó el número de acciones de 43.000 a 3.000.000 ( que puso a su nombre). La gente de su círculo más cercano y los inversores atraídos por la cantidad de anuncios de página completa en The New York Times caían en sus trampas.
Posteriormente, se lo acusó de estafa y robo en 69 cuentas, evasión de impuestos y fraude con acciones. Temiendo la prisión, huyó a Cuba y luego a Brasil para pasar su tiempo bebiendo, bailando y gastando 200 dólares por noche. La fiesta terminó cuando en 1964 lo devolvieron a América. Estuvo encerrado un año y medio pero, una vez más, y por errores en el proceso, quedó libre. Después de esto, se alejó para siempre de los centros de inversión.
Como epílogo, vale la conclusión de la SEC (Security Exchange Comisión): "Arruinó más corporaciones, engañó a más inversores y diseñó el robo de más dinero que cualquier otro americano en lo que va de este siglo".

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