23 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La decisión de salida adoptada por el grupo empresario, que adquirió a Solvay el paquete de control de Indupa promete ser una de las primeras "novelas" de 2014 en nuestro mercado. Ya hicimos una sobrevuelo en Cupones anteriores respecto de la enorme disparidad que existe entre lo que pretenden los inversores para satisfacer su "derecho de receso" (bastante más que $ 5 por acción) y la OPA que la compañía está dispuesta a realizar (a precio de $ 1,35 por título, según se afirma, emparejando lo abonado por el paquete mayoritario).

A nuestro modesto -pero veraz- entender las dos posturas carecen de andamiaje sólido, para ser sostenidas procurando una valuación que se llame: razonable. Sabido que un utópico "precio justo" carece de posibilidad de alcanzarse (valuar una empresa es más un arte que una ciencia), el $ 1,35 que se ofrece queda muy alejado de un valor técnico objetivo -valor de libros- que adjudica a Indupa, tercer trimestre, un nivel de $ 2,80 por acción. También dista de estar cercano a la pretensión del minoritario, de recibir arriba de los $ 5 -precio de mercado- e, inclusive, lo que se menciona como sugerencia de organismos bursátiles -CNV o Bolsa-, que hablan de un "promedio del precio en los últimos seis meses". La cotización es el elemento más voluble, menos confiable, porque responde a la subjetividad de una serie de condiciones. El año accionario no fue para nada normal, el ascenso hasta llevar al Merval a duplicar su nivel de 2012 se acerca mucho más a una "burbuja" que a evolución racional.

La corriente alcista arrastró a todos, Indupa fue una más -subiendo un explosivo 350%- y tal aumento no encuentra fundamentos en lo que ofrecía en su número.

El ratio clásico -así se resolvían antiguamente los retiros de cotización- del pago por "valor de libros" pensamos que se erige en el más sensato de las cuatro variantes: el de la empresa, el de los inversores, el de CNV y el de la Bolsa, siendo además -y calculadamente- un factor que promedia los extremos en pugna. Que se dilate la oferta, que se contraigan los accionistas, asumiendo el acceso de cada título del capital a una porción del patrimonio neto de la compañía.

Esto promete derivaciones complicadas, si es que cada interviniente se aferra a la postura original, o si los "mediadores" quieren hacer valer su poder en vez de propender a darle un final, que se acerque a lo justo. Será interesante ver cómo termina la novela...

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