24 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Después de disfrutar varios meses las mieles de las formidables ganancias, diciembre ha resultado un tránsito por rutas del descenso en el Merval. Como recordando una de las "leyes de oro" de la Bolsa -"a grandes subas, grandes bajas"- el triste cuadro del último mes, que está en los últimos días, ubica al Merval como el índice que acusa más rebaje de nivel, quedando solamente la posibilidad de que el Shanghái caiga más, en las escasas ruedas faltantes. La del viernes resultó de las peores muestras, porque decayó el Merval el 1,72% y se trabajó con $ 104 millones de efectivo: testimonio de defensas que se superaron, de oferta que abandonó su disciplina y entregó cantidad, aunque los precios tuvieran que sufrir como las "variables de ajuste". Con la caída de tal día el acumulado de diciembre se situó casi un 8%, frente a poco más del 6% del indicador de China.

La tremenda rebaja que vienen sufriendo las de "energía", con el acento colocado en papel de Edenor (complicada de modo doble: sin aumento tarifario y en el ojo de la tormenta, por los cortes de luz).

En el corazón del sector financiero se la pasan hablando de un "veranito" que se está atravesando en los canales monetarios. Y apuntan a la segunda quincena de enero: como la que habrá de recibir la importante ola de liquidez que se vino acumulando a lo largo de las semanas. Esto podría tener como destino irritar al dólar paralelo (con efecto también sobre las reservas). Un contexto teórico que -siguiendo por el mismo hilo conductor- le otorgaría sus chances al mercado bursátil en función de que el principal carburante, para sus fuertes mejoras, estuvo de la mano con el caminar del dólar "negro". Lo cierto, lo verificable al culminar el año, es que se respira en el ambiente interno un "tufillo" a inestabilidad de las variables y a las dudas acerca de cuáles serán las ideas -a falta de plan- que las autoridades podrían ir desgranando, en procura de un cambio en las esenciales "expectativas racionales" de los operadores. Como en el exterior casi todos también bajaron en diciembre, las dudas ya resultan un lastre global para los mercados de riesgo. Gran consuelo: la ganancia de 2013. (Un bien muy saboreado por el inversor argentino.) Felicidades.

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