13 de febrero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Y... Solvay Indupa volvió a cotizar, buscando -como el agua- su nivel, después de tanto ajetreo. En estos días se ubica en torno a los $ 3, algo por debajo, ubicándose en la misma valuación que su "valor libros" de septiembre, lo último conocido. Lejos del $ 1,35 que ofrecía la empresa compradora y -también- muy lejos de aquel precio de mercado al que se había encaramado (que, a efectos de considerar un precio "razonable" para proceder a su aprobación lucían como dos disparates...). Como en las carreras por hándicap que se disputan en los hipódromos y donde se dispensan distintos kilos de peso -según las performances de los caballos- suele darse que la verdad está en el medio. Y en este caso controvertido, la verdad entre puntas irreconciliables quedaría en manos del "valor contable" -técnico- que posee la acción.

Falta conocer el nivel del balance de diciembre, que resulta lo más próximo a tener en cuenta, pero en teoría el tal "valor de libros" no debería diferir demasiado. Y así como ayer hablamos de los capitales que se ven "licuados" por la imprudencia de los grupos de control que entregan "inflación bursátil" a sus accionistas (sin capacidad de ganancias acordes), ahora, lo del valor técnico de los papeles.

Una referencia de las clásicas, de la época donde los operadores -e inversores- aplicaban medidas de valuación provenientes de las condiciones empresarias, sin dejar todo en una simple referencia como el dólar.

El "valor de libros" jugaba un papel en tal estimación para trasladar al mercado y a las cotizaciones; empresa con pérdidas, solamente "mitad de valor contable" para ser considerada. Con ganancias modestas, sólo "a nivel de valor libros". Y con regias utilidades, "superando al valor técnico" (que surge de dividir el patrimonio neto por el capital, dando esto un valor por acción en juego). A cuánto accede cada título de un patrimonio neto de la firma. Puramente orientativo, porque tal acceso real solamente se produciría si la sociedad decidiera el "retiro de cotización" abonando a cada poseedor el "valor contable": único requisito, admitido por las dos partes.

Con el tiempo, las compañías que se querían ir rápido y sin discusiones, comenzaron a ofrecer el "precio de mercado" (si éste era superior al valor de libros). Para terminar en lo actual, ambiguo, donde la CNV debe resolver sobre un "precio equitativo" y a su puro criterio. Lo que puede traer futuros casos como Indupa, intrincados.

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