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Cupones bursátiles
Pues, al seguir enterándonos de toda esa especie de "cruzada", que se convirtió en caravana de apoyos para presionar a la Corte de Estados Unidos. En relación, claro, al esperado fallo acerca de pagarle a los litigantes -contra Argentina- el total de la deuda en default. En el mundo de juguete, del que hablamos ayer, se inserta este caso que se emparente con la anécdota referida antes. Porque en los considerandos de tantos "amigos" de los argentinos, surgen con claridad los diversos intereses que cada participante tiene en juego. Incluídos los preocupados actores de Estados Unidos, que ven peligrar el futuro de la emisión de bonos globales: si es que el tal fallo, es contrario a nuestro país. Los demás, invocan también que las siguientes emisiones de deuda -asi dijo México- se verían incrementadas en sus costos. Toda la escena se sintetiza en presionar a los jueces, porque: "un fallo adverso, no le convendrá a nadie. No a la Argentina en el presente, ni a los demás en el futuro". ¿Dónde queda el principio, y reclamo, de impartir jusiticia?... en ninguna de las argumentaciones esgrimidas. No sabemos, y no opinamos, acerca de resortes judiciales que lleven a respaldar una decisión, suponemos que los jueces encargados serán los que tendrán que defender el imprescindible sentido de justicia.
No porque Obama también haya dicho que no convenía un fallo contrario. En los tantos daños y desgracias que se enumeran, de parte de los "amigos", no existe una versión acerca de qué significa un fallo a favor (con vistas al futuro de los papeles de deuda soberanos, en el mundo). Podría quedar en firme un antecedente, capaz de ser utilizado por otros deudores fallidos: que realizarían propuestas unilaterales a los acreedores, dejando fuera de todo pago a los que no las aceptaran.
Ya existieron amagos de otros países para solucionar su endeudamiento, repugnando el pago. Fascinante manera de emitir títulos sin miramientos, aceptar condiciones, pero teniendo la carta en la manga: de no pagar, si requiere sacrificios. Y, de paso, tratar de usureros y "buitres", a los que reclaman. ¿Qué es lo justo?


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