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Cupones bursátiles
Vayamos a un ejemplo fresco, para poner en la práctica el pensamiento que conlleva un hilván: con esencia lógica. Si un titular de banco central, en este caso la Reserva Federal de Estados Unidos, debe aparecer en un corto lapso a machacar con mantener la "política de estímulos". Y asegurar que las tasas "se mantendrán así por un tiempo considerable" (con el argumento de una economía del Norte, que todavía está lejos de lo pretendido). ¿Qué debe inferir un operador sensato? Creemos que lo más lógico es entender que la necesidad de sostener los estímulos deja claro aquello que es el alimento para los números de los balances. Y el alimento -a la vez- que los balances les proporcionan a los respaldos de las acciones cotizantes truncan de raíz la posibilidad de que los precios sigan en pleno mejoramiento de máximos históricos, en el Dow Jones (y sus parientes). Y he aquí que tal razonamiento, que no hace agua, naufraga ante la realidad que se ve continuamente en Wall Street: que se toma la necesidad de estímulos, como noticia favorable (que puede serlo para los operadores, que trabajan con dinero sin costos). Cuando lo más deseable es que la titular de la Fed alguna vez muestre ratios en franco crecimiento y el anuncio de que la economía ha retomado su papel tradicional, como líder mundial. Conjuntamente, claro, el quitarle las "maletas" (que es, en verdad, lo que son los estímulos) al cuerpo de los mercados, y permitir que retornen los marcos tradicionales para el precio y el valor.
Si vemos la paja en el ojo ajeno..., ¿qué decir de la fenomenal altura alcanzada por el Merval? Índice argentino que se da el lujo de mirar a los demás desde muy arriba, cuando está en un contexto de economía complicada en todos los frentes. (Vale, entonces, lo dicho por Getty).

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