8 de mayo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Un tufillo a invento mediático de ciertos medios, en este caso con base en el exterior, nos dejó la explicación sobre la baja de YPF (de modo doble, en Wall Street con réplica en el Merval) del pasado martes. Hacer hincapié en que "la salida de Repsol -de su 12% remanente- no es la mejor señal para el mercado..." (?).

Es un recitado, al que no se le otorgan más explicaciones que lo mencionado y faltaba agregar por qué resulta una señal negativa, para que los operadores de inmediato fueran por la salida y soportando un descenso notorio en el precio (en torno del 4%, en un día).

Pensamos que si Repsol era antes el grupo mayoritario, el que se movía a gusto y placer y solamente haciendo número, con dos directores, quedando como "pintada": lo más lógico es que se propusiera salir del todo, en cuanto se hubiera arreglado el pago por la expropiación mayoritaria. ¿Qué tiene de contradictorio, negativo, que aquellos que han quedado en el lado perdedor de la mesa, decidieran levantarse del juego?...

¿Entonces, qué puede haber llevado a la corriente vendedora de tal rueda? En tal caso, nuestra visión es que hay que encontrar el detonante disparando oferta, por la más simple razón de mercado: el precio al que se menciona, que la empresa española aceptó la venta de su 12%.

Aquí florece la añeja -y la más práctica- máxima de Bolsa, resurgida el martes: "Toda acción vale, lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella...". Está claro que Repsol, a través de su agente colocador, hubiera deseado obtener un precio lo más alto posible (Perogrullo).

Pero, al parecer, fue imposible. Y se clavó la línea de corte de la venta particular, junto con la línea de corte de los recintos de oferta y demanda. El operador, rápido de mente y de gatillo, habrá pensado: "si no hay quien pague más, significa que la acción están perfectamente valuada en la Bolsa". Y si esto es así resulta que al papel no le queda techo disponible. Y si le queda, es tan corto el tramo que no resulta apetecible para asumir el riesgo. (Poco premio teórico, ante tanto riesgo habitual).

Y el mismo inversor -sería el "inteligente", que decribía Graham- murmuraría, además: un 12% es minoritario, pero un "paquete" tentador para muchos potenciales interesados en entrar en YPF (ergo, en "Vaca Muerta"). Por lo cual, el precio del 12% debió ser superior al de mercado diario y al "menudeo".

Ergo, las posiciones de cualquier participante común: se pagaría menos, que el 12%.

Dejá tu comentario