19 de mayo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

"Las ideas nacen románticas, pero mueren feroces..." (cierta vez se la leímos a Borges, aunque no sabemos si hacía una cita). El asunto es que la sentencia se puede verificar, muy a menudo y aplicado a cualquier actividad del ser humano. Por ejemplo... cuando un funcionario dispersa toda una imagen enérgica para cuidar una idea, de la que muchos parecen ya enamorados, juega fuerte, adopta actitud con perfiles de caballero de las Cruzadas y... embiste.

Nos referimos, vamos a decirlo ya, a las derivaciones de las primeras puestas en escena, de los llamados "precios cuidados" (eludiendo la rémota de los fallidos "controles de precios").

El secretario de Comercio -Augusto Costa- había anunciado que se debía cumplir, por parte de todas las empresas, con la norma de informar sobre costos gastos, estrategias comerciales, etc. Pidiendo una no ya radiografía de cada compañía, sino, un detallado informe periódico -además- del tipo "tomografía computada". Y, de ser necesario, una especie de "resonancia magnética" abarcando todos los huesos, de la estructura empresaria. De allí, derivarían juzgamientos y correspondientes "multas". Para aumentar la apuesta, se solicitó que tales gravámenes impuestos se liquidarán casi de inmediato sin apelaciones y sin atravesar fases judiciales habituales. Hasta allí, la idea inicial ya había perdido buena parte de su "romanticismo" (cuidar los precios) y mostraba rasgos agresivos, como indicando que el grado de nerviosismo oficial iba "in crescendo".

Con dos focos en la mira: tanto los supermercados (vendedores), como las firmas (productoras) y entre ambos acusándose mútuamente, frente a la avanzada de los vigiladores.

En aquel momento, ya habíamos incursionado en esto, porque resultaba una de esas "variables ingobernables" (de las que el directivo no puede disponer, ni cambiar) capaces de perjudicar el rumbo de los balances (ergo, de la acción cotizante). Ejemplo, de raíz en otra época pero estallando en el 2013, la espectacular "multa" impuesta a la firma Holcim (cementera) y adelgazando su utilidad en: ¡$ 105 millones!

Hay un tercer acto, de una obra cada vez más peligrosa en sus alcances y consecuencias, que lleva la situación al escenario del Congreso y aquí ya el perfil de feroz, tema cuerpo entero: a) no sólo aplicar multas sino también clausuras. b) Tomar en cuenta la reincidencia, para aumentar la sanción, etc.

Imposible actividad, dónde terminará todo esto. Delicado...

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