1 de julio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

 Sabemos que tendremos que volver, pero por segundo día vamos a evitar a los dos "tanques" que todo lo invaden en los medios (el asunto de los "bonos" impagos y el Mundial). Esta vez, partimos desde Brasil -en otro vuelo virtual- y vamos hacia la mayor reserva, de crianza de "tiburones" financieros: Wall Street. Algunos surcan con la aleta dorsal demasiado fuera del agua y caen en algún foco que los individualiza y los lanza al gran público. En éste caso, el personaje nos era desconocido en nuestro medio, lleva por nombre: Carl Icahn.

Entre las diversas especies de escualos de las finanzas, el señor se ubica en la de "tiburón corporativo". Tal lo denominan en nota reproducida en Ámbito Financiero -del viernes- proveniente del sitio "¡Billonaire"!.

Esta gente -según leemos- se encargan de rastrear las carteras de "pesos pesados". Dice que posee reputación "como inversor desplazado" y desde tal perfil se ha visto en medio de ácidas críticas, por el modo en que se posiciona en las compañías. Y el trato que dispensa a sus anteriores moradores. Se dan una serie de operaciones, donde fue forjando su pirámide de poder (que genera unos u$s 15.000 millones -anuales- de ingresos) y se describe cual es su único objetivo: adquirir empresas "que nadie quiere", darlas vueltas, revaluarlas de cualquier forma y utilizando todo método a la mano, para después, obtener su beneficio. Como esto está de moda, aquí se lo ubicaría como un "buitre" -más que un "tiburón"- pero, es cuestión de colocarle rótulos. (Y da para polemizar bastante, si cumplen con una misión favorable, o son funestos). La nota extrae una serie de expresiones que, dicen, pertenecen al personaje. Pero, entre ellas figura una que le decimos al lector que el señor millonario, la pasó como de su firma: pero, es tan vieja como Wall Street misma. La que dice: "En el negocio de las adquisiciones, si quieren un amigo, cómprate un perro...". Otra, menciona (sin demasiado ingenio original: "No soy Robin Hood, me gusta ganar dinero". (Tan viejo, como el propio Robin).

Si nos podemos quedar con alguna apreciación -que ya no estamos seguros que sea de él- sería: "un problema hoy en América, es que no somos productivos, como deberíamos ser. Es por eso que tenemos un problema como la balanza de pagos. Es como la caída de Roma, cuando la mitad de la población estaba en paro...". En fin, se lo presentamos al lector de nuestra columna, recuerde el nombre: Carl Icahn (quizás, algún día, lo ves en manos de la SEC).

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