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Cupones bursátiles
Al no producirse de manera tan lubricada: quedó una "zona gris", apta para instalar hipótesis de cualquier tipo, aunque no se posean sustentos para ninguna de ellas. En todo caso, puede decirse que vino de modo apropiado el módico ajuste de precios, recortando un tanto las alas que le habian crecido al Merval hasta la fastuosa suma del año. Sobre el total, las bajas de algunos puntos no hacen mella, pero promueven un alto para meditar y sacar cuentas, acerca del punto en que se hallan los papeles respecto de sus valores fundamentales.
También, es probable que todo esto resulte un agacharse para tomar impulso y dar después un salto en largo, al abrocharse la resolución del conflicto. Por más que se difunda -en voz de algunos entrevistados- es difícil que sean muchos los que crean en que nada se va a arreglar. (Porque, al mismo tiempo, el que posea tal convicción bien haría en liquidar sus posiciones totalmente).
Si bien para Argentina ésto pose calibre mayúsculo, en medio de lo que sucede en los cambios globales, no pasa de ser una anécdota. Vemos la jugada de haber formado un frente -indudablemente enfrentado a los organismos clásicos- que tiene a China a Rusia como "cabezas de serie". Una idea que puede haber nacido romántica, pero puede volverse feroz. Por detrás de esto la clara intención de China de ser el gran acreedor -a cierto plazo- de toda América latina. Y tener que lidiar con los chinos, no es tarea para los más débiles. Y por si falta un suplente, Rusia da muestras a diario de que resulta también un oponente que no le hace asco a nada. (Que tengan suerte...).
Y en Estados Unidos, también se suman las pruebas de que han perdido totalmente las buenas normas (y los rígidos principios). Lo último difundido, es lamentable: que el Departamento de Justicia (el mismo ente recaudador, que le cobra multas a los bancos delincuentes) haya aplicado u$s 1000 millones a una calificadora por haber cometido la osadía de rebajarle la "triple A" a la deuda del país. El que era entonces secretario del Tesoro Timothy Geith, había prometido que: "El gobierno tomará represalias...". Y con el correr del tiempo, lo hizo. Una vergüenza mayúscula: para quienes invocan la "libertad de expresión".


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