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Cupones bursátiles
La vieja fórmula de: "vale más tender puentes, que cavar trincheras...". Y también es propicio para recordar figuras que describía el talentoso Almafuerte -poeta y prosista- cuando nos decía: "El agua, que es blanda, derrota a la piedra, que es dura. Porque la piedra -si algo quiere- quiere que se proclame su firmeza. Y el agua, quiere vencer". Pero, además de tal conclusión inicial -sobre bancos y sendas- pone en evidencia que existía una real y enorme preocupación, por el riesgo a un final poco feliz.
La oferta realizada por Adeba es el testimonio del gran temor, por la negociación trabada. (Al momento de escribir estos "cupones" -valga aclararlo- tarde del míercoles, todavía proseguía la reunión en Nueva York y no se contaba con ninguna información sobre el final).
Y la aclaración es porque, sea cual fuere el final de la reunión: ésto no varía los conceptos, respecto de lo que envolvió todo el proceso. Voces oficiales saliendo cada vez más frecuentes, dando a entender que si no se llegaba a un acuerdo -y surgía el dafault- esto era una menudencia, prácticamente nada que pudiera alterar el ritmo de nustra economía. Pues bien, si era lo mismo el acuerdo, o la operación frustrada, para qué tanto enviar funcionarios. De última, nuevamente el propio ministro de Economía, junto con ello la aparición de esa oferta de Adeba (que no es menudencia y que implica un esfuerzo y febriles reuniones, para mancomunar voluntades) para ver si se conseguía enderezar todo sobre la hora. Esto deja al descubierto el modo infantil en que ciertos personajes, con alguna presencia mediática, pretenden tomar a la gente por tontos. Envían un discurso, paralelo a los hechos que los desvirtúan totalmente. Y cualquier persona interpreta que no es lo mismo: acuerdo que default. (Salvo, para los fantasiosos).


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