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Cupones bursátiles
Luego se supo que nada de ello existía y que la reunión había terminado en un estruendoso fracaso y con el ministro de Economía lanzando proyectiles de grueso calibre tanto a los fondos, como al juez Griesa. Como si se hubiera dado un poderoso puntapié a la mesa y donde nunca se formalizó "negociar", porque las partes hablaban por separado con el mediador.
La semana completa, deberá quedar puesta en el arcón de las cuestiones más fascinantes e inexplicables de los "errores de los operadores". Provocando tan brutales porcentuales de subas, contestados con no menos brutales bajas, de un día para otro. Y donde lo insólito de la elasticidad y los cambios de signo tiene como principal exponente, a los sacudones extremos en las asociadas Edenor-Pampa. Con suma facilidad se las puede seguir en la estadística -subiendo- o bajando -de un 10% a un 15%.
Tal vez, operadores "modernos" hallarán explicaciones con visos de sensatez para ésto, pero desde el punto de vista de la ortodoxia es un disparate lo observado en la semana, apostando todo a "cara o cruz", jugando dinero muy fuerte y para verlo robustecido, o desagiado, con una naturalidad que espanta.
La avidez, la extrema codicia por anticiparse sin medir el riesgo, hace que los impulsos se vuelvan avances descontrolados y de calibre cada vez superior. No queremos ni imaginar cuántos que se sumaron, a ésta especie de "locura operativa" (temporal) han comprado mal y después vendido peor, ergo, doble pérdida. Se dirá que cada quién puede hacer lo que desea, con su dinero. Salvo, apuntamos, aquellos que deben administrar capital de terceros y cuya responsabilidad debe ser mucho mayor, que la del operador que arriesga lo suyo.
Seguramente que en la historia bursábil local, ésta semana -que sigue inflamada, mientras oímos a Kicillof- debe ser para curso de aprendizaje: sobre lo que no hay que hacer...


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