28 de noviembre 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

  Ram Bhavnani nació en Hyderabad, India, en 1943.Cree en la reencarnación y bromea diciendo que "quizá en otra vida fue banquero. Por eso ahora invierte en bancos. Por su estilo de comportamiento, quizá esté en lo cierto. Este inversor, uno de los más importantes de España, actúa con rapidez, sagacidad y ciertas dosis de cinismo. En su libro Los Secretos para ganar dinero en la Bolsa, publicado junto con el periodista Antonio Salazar García aconseja diversificar la inversión y no entrar en Bolsa a crédito, dos consejos que dejó de lado y no cumplió.

Lo más sorprendente de este personaje es su biografía, casi de película. A los cuatro años huyó con su madre y sus hermanos de Hyderabad a Nashik por las matanzas que se produjeron con la descolonización británica. Pasó un tiempo en un campo de refugiados y se estableció en Poona, a 200 kilómetros de Bombay. Ingresó en un colegio de padres jesuitas, donde estudió hasta los 17 años. Abandonó los estudios para trabajar y se fue a Hong Kong donde, su futuro suegro, abrió un negocio textil.

Trabajó con el hasta 1964 cuando decide independizarse, se pone por su cuenta un bazar de toallas y sábanas al por mayor y por menor, en Tenerife. El negocio marchó bien y en 1983 el Banco Popular le ingresó por adelantado 20 millones de pesetas (120.000 euros) por una venta. Invirtió todo en acciones del Banco Popular. En unos años tenía 300 millones. Después colocó 150 millones en bonos convertibles de Bankinter; más adelante pidió un crédito de 1.000 millones para comprar acciones preferentes del Banco de Bilbao. En 1987 perdió dinero con el BCH, pero se mantuvo y dobló la inversión. Luego fue el Zaragozano (que se vendió a Barclays) y posteriormente vendió el 15% de Bankinter. Tres días antes de vender las acciones de este banco, Bhavnani decía que prefiere hablar de la filosofía general de su inversión, "para no tener problemas con Bankinter". Sin embargo, reconoció, que en las finanzas "no se pueden tomar inversiones para toda la vida" Si se le cuestiona su carácter especulador, recuerda que "incluso el presidente del Santander, vendió Antonveneta casi antes de comprarlo y decía que le gustaba". Sostiene que no quería vender la participación de Bankinter, "pero todo tiene un precio" y en este caso muy bueno "y yo no tengo apego a nada"

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