24 de enero 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

 Thomas Watson- 2a Parte -Se instaló en Nueva York, donde se entrevistó con Charles Flint, un empresario con una cartera colmada de negocios. Hacía poco que Flint había unido tres de sus empresas más inseguras y en Watson encontró el hombre que necesitaba para dirigir la nueva combinación. Y precisamente con este ofrecimiento es cuando la historia comienza: Watson aborda una nueva vida en Nueva York como director de Computing-Tabulating-Recording Company, la primera piedra de la IBM de nuestros días.

La empresa era una mezcla de organizaciones donde se fabricaban relojes, balanzas de peso y otros aparatos rudimentarios de tabulación. Fue en este último negocio donde Watson pudo descubrir una oportunidad. Por aquella época el principal cliente de las máquinas de tabulación automática era el Census Bureau (Oficina del Censo) del gobierno federal. Pero Watson vio un gran potencial de desarrollo con la expansión de los grandes negocios, en especial la banca, los seguros y la industria manufacturera, todos. Watson había llevado consigo las mejores ideas que había visto realizar con éxito a John Patterson en NCR, incluyendo la obsesión de éste con la cultura. Watson no tardó mucho tiempo en sembrar el germen de la cultura, que posteriormente ha hecho famosa a IBM. Hizo que sus empleados se vistiesen de un estilo similar al de los potenciales clientes. Creó las cuotas y la rivalidad en las ventas. Las reuniones con sus agentes comerciales eran bastante animadas.

En 1924 Watson cambiaba el nombre de su próspera empresa, Computing-Tabulating-Recording Company, por el de International Business Machines, IBM. El nuevo nombre tenía la sonoridad que Watson estaba buscando. Sin embargo, fueron muchos los que no le dieron ninguna importancia al nuevo nombre, incluido uno de sus clientes, el vicepresidente de un gran banco, que escribía, "En mi opinión, el nombre Computing-Tabulating-Recording Company suena mucho mejor, y lograría en mayor medida mi atención, ya que es un nombre más impactante y sustancial que el recientemente estrenado". El banco para el que este personaje trabajaba ya no existe, mientras IBM todavía está activo.

Después de la crisis bursátil de 1929, Watson estaba decidido a que su empresa no sólo subsistiese, sino que progresase. Asumió un riesgo enorme construyendo los cimientos para la futura expansión en plena depresión. Por momentos la empresa se tambaleó, pero finalmente consiguió salir airosa durante los años 30 con la apertura de nuevos mercados en países extranjeros. Mañana continuamos.

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