Mark Mobius - 1a parte - Nació en Hempstead, Nueva York en 1936, de padre alemán y madre puertorriqueña, obtuvo el doctorado en Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 1964. Antes de llegar al sector financiero trabajó en Philip Morris e incursionó en el mundo de la publicidad. Se lo considera una leyenda del mercado y el mayor versado en países emergentes.
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"Hay tres cosas sobre las que no me gusta hablar: la edad, el sexo y los impuestos", dice a quien lo quiera oír. Detesta todo lo que tenga que ver con la palabra jubilación. "No me lo planteo. Incluso si perdiera mi trabajo actual haría algo nuevo. Me gusta mi profesión". Su nombre está firmemente unido a los mercados emergentes desde 1987 cuando se inició en Templeton -hoy Franklin Templeton- y pasó a gestionar el primer fondo de inversión de la historia especializado en sociedades de economías en vías de desarrollo. Mobius es una leyenda de la Bolsa y un hombre muy adinerado que también ha dado grandes alegrías a los que le confiaron su dinero. Según Bloomberg los inversores que aportaron 100.000 dólares al Templeton Emerging Markets Fund hace 28 años hoy tendrían 3,3 millones de la misma moneda"
"El ritmo de crecimiento fue lo que me cautivó de los emergentes y me sigue atrayendo", confiesa...
"Los países emergentes han cambiado mucho en los últimos treinta años".
"En primer lugar, hay mucho más dinero para invertir en ellos. Nuestro fondo empezó con 100 millones y ahora los fondos que superviso gestionan casi 40.000 millones. En segundo lugar, se han multiplicado los países que se han abierto al capital extranjero. En un principio sólo invertíamos en cinco países y ahora tenemos intereses en cerca de 60 economías", indica.
Mobius pasa más de 250 días al año fuera de su casa y entorno. En su base de datos hay 21.000 empresas de países dispuestos a entrar en sus carteras. La clave está en ser consecuente y afirma "Creo que soy el mismo inversor que hace 30 años. Mi proceso de selección no cambia: analizar bien las empresas, descubrir aquellas que están infravaloradas y pensar en el largo plazo".
Desde un principio tuvo muy claro que para conocer un país había que "pisar el terreno". Por esa razón, tras la caída del muro de Berlín, abrió una oficina en Moscú. Hoy dirige una organización que cuenta con 18 delegaciones y dispone de: un equipo de 100 personas, de 26 nacionalidades diferentes , que hablan 24 idiomas distintos. Mañana continuamos.
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