10 de julio 2015 - 13:18

Curioso: dracma reaparece en las calles de Atenas

Tras casi cinco meses de negociaciones, el Gobierno de Alexis Tsipras tiene hasta el domingo para convencer a los acreedores y recibir un nuevo rescate para mantenerse dentro del euro. En las últimas horas, con "corralito" bancario extendido hasta el lunes, comenzaron a circular denuncias de reapariciones del dracma. El caso más notorio fue el de un periodista de la agencia Bloomberg que difundió su factura de gastos (del 28 de junio al 4 de julio) en el hotel Hilton en Atenas que había cancelado con su tarjeta de crédito Visa del Citigroup y estaba nominada en "Drachma EQ". Bloomberg señala que Visa y el Citigroup rechazaron hacer comentarios. Según el hotel, ellos facturaron en euros (que sigue siendo la moneda oficial de Grecia). Curiosamente, tras la denuncia de la agencia el hotel volvió a facturar en euros.

Lo cierto es que ante la probabilidad del "Grexit", vale tener en cuenta que la introducción de una nueva moneda lleva más de seis meses. Si bien los sistemas informáticos de la banca y los procesadores de las tarjetas de crédito y de débito se adaptan rápidamente, la introducción de billetes es más lenta. A veces el proceso se prolonga hasta dos años, advierten los expertos.

Si Grecia no alcanza un acuerdo, su salida del euro es un escenario de alta probabilidad, perfilándose, según los analistas, cuatro opciones en torno a su moneda.

•Mantener el euro: aunque deje la eurozona podría seguir con el euro si hay voluntad política y lo adopta unilateralmente, como Mónaco, San Marino, Andorra, o Ciudad del Vaticano. La Comisión Europea permite a estos países emitir cantidades limitadas de monedas de euros, pero no pueden imprimir billetes, algo que sólo puede hacer el Banco Central Europeo. Grecia tendrá que pagar su deuda con el BCE para seguir recibiendo asistencia, bajo el programa ELA, a la banca helena. Sólo con la voluntad política de todas las partes sería posible que siga con el euro.

•Una cuasimoneda: si el BCE deja de dar liquidez a la banca helena, el Banco de Grecia podría imprimir una moneda paralela sin abandonar completamente el euro para cumplir con sus compromisos. No dejaría el área monetaria, pero acuñaría su propia divisa y coexistirían así dos monedas. Grecia pagaría sus compromisos con su nueva divisa, los griegos perderían poder adquisitivo por la depreciación esperada de esta moneda frente al euro y, lógicamente, la mayoría preferiría la moneda común.

•Volver al dracma: si Grecia rompe completamente con el euro, vuelve a la divisa que tenía antes de 2001, el dracma. La clave es redenominar los depósitos y la deuda en una nueva moneda, que es lo más complicado de hacer. Una nueva moneda sería inevitablemente más débil que el euro, con lo que aumentaría el peso de la deuda denominada en euros.Grecia tendría que devaluar y sería una transición difícil, pero sería la opción si hay un "Grexit".

•Una moneda vinculada: muchos países regulan sus monedas vinculándolas al euro. Esto requiere que la economía sea estable y tenga elevadas reservas para afrontar ataques especulativos. Por ejemplo, como Bulgaria o Dinamarca. Pero es improbable que Grecia pueda reunir suficientes reservas para vincular su nueva moneda al euro.

Algunos analistas han llegado a sugerir que Grecia adopte una moneda digital como el bitcoin, evitando así la complejidad de lanzar una nueva moneda. Es poco probable que el Gobierno heleno apruebe una moneda digital como oficial, pero esto no implica que no pueda aumentar significativamente el uso de alguna alternativa al dracma que genere más confianza entre la población.

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