La obra tiene por protagonista a Marrale, a quien acompañan Benjamin Vicuña, Vicky Almeida, Manuela Pal y Lautaro Delgado. La versión original fue estrenada en Broadway en 2011, con el actor inglés Alan Rickman (luego reemplazado por Jeff Goldblum) y reúne a cuatro jóvenes aspirantes a novelistas en un taller de escritura dirigido por un autor famoso. Se trata de un individuo, desbocado y visceral, que provoca a sus alumnos con devoluciones muy irritantes, pero a la larga, eficaces.
Veronese viene de dirigir "Buena gente" de David Lindsay-Abaire en Barcelona y ya empezó a ensayar "Sonata otoñal", de Ingmar Bergman, con Cristina Banegas, María Onetto y Luis Ziembrovski, cuyo debut está previsto para julio, en el Picadero.
Dialogamos con el director.
Periodista: La obra fue muy elogiada en Nueva York, aunque también se le criticó cierta superficialidad en sus diálogos y situaciones.
Daniel Veronese: Puede ser, pero yo traté de acentuar la humanidad de los personajes y eso siempre profundiza las situaciones y fortalece los conflictos. Además, no creo que al público le interese ir al teatro a que le hablen de literatura. Pero sí es posible que se conmueva con los temores, aspiraciones y dificultades de estos jóvenes escritores y su maestro. Todo lo que tiene que ver con trascender a través de una obra, con transar o no con las grandes empresas editoriales, con aceptar una verdad sin ofenderse o huir... son temas cercanos al público y van más allá del ambiente literario. Además, la obra tiene situaciones que son muy graciosas.
P.: ¿Reescribe las obras que dirige?
D.V.: Siempre hago una reescritura. Mi puesta de "La última sesión de Freud" era opuesta a la de Estados Unidos. Me lo dijo el autor, Mark St. Germain, cuando vino al estreno. Parece que allá sólo se sentaban a hablar. Y él quedó tan fascinado que dio su aprobación para hacerla en cine con los mismos actores, Jorge Suárez y Luis Machín. Yo voy a trabajar en el guión y en la dirección actoral.
P.: ¿Qué puede anticipar de "Los elegidos"?
D.V.: Son cuatro alumnos que escriben bien y tienen grandes expectativas. Son todos muy distintos. El papel más interesante es el del profesor que por momentos es un desubicado y no tiene límites, pero luego se ve que tiene una actitud ética y que en verdad ama la escritura y a los grandes escritores. Sus métodos pueden herir algunas susceptibilidades, pero él nunca se desvía de su objetivo, que es provocar a los alumnos para que saquen su furia y escriban.
P.: ¿Por qué cambiaron el título?
D.V.: A mí me gustaba "Seminario", es un seminario de escritores, pero cuando mencionaba la obra todo el mundo me decía: "Ah, es de curas". Y eso que todavía no habían anunciado al papa argentino...
P.: Después de dirigir a Alfredo Alcón y Guillermo Franchella ("Los Reyes de la Risa"), a Diego Peretti ("Un tranvía llamado deseo") y a Oscar Martínez ("El descenso del Monte Morgan") ¿Qué otra gran figura le queda por dirigir?
D.V.: Ricardo Darín. Siempre que lo veo se lo digo. Un día me va a contestar: "Cortala". Pero es así. Me emociona trabajar con ciertos actores, siempre en producciones de calidad. Aunque cada vez es más difícil tentarme porque quiero hacer obras en las que yo tenga algo que decir. Igual yo siempre reescribo cuando dirijo obras de otros autores.
P.: Pero no es lo mismo reescribir a Chejov o a Ibsen que a una comedia de Broadway.
D.V.: Tiene razón. Y siento que estoy perdiendo un lugar que me da mucha satisfacción.
P.: ¿Nadie le reprochó que haya dejado de dirigir sus propias obras para trabajar en el circuito comercial?
D.V.: Yo me lo reprocho. Hace mucho que no estreno en el teatro independiente y ahí hay algo que acá no puedo encontrar. Esa música que aprendí haciendo teatro independiente, la voy a ir perdiendo si no la ejercito. Es algo que últimamente estuve descuidando. Pero ya hablé con la gente de "El Camarin de las Musas". Les pedí que me reservaran una sala para estrenar algo en la segunda mitad del año y me recibieron con los brazos abiertos. Con esta primicia que le estoy dando, quedé comprometido públicamente.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


Dejá tu comentario