El próximo miércoles estrenará en el Teatro Maipo la pieza de Ingmar Bergman, "Escenas de la vida conyugal", bajo la dirección de Norma Aleandro. Es la versión teatral del film que el recordado director sueco estrenó en 1973 con Liv Ullman y Erland Josephson en los papeles principales. Darín tendrá como partenaire a Valeria Bertucelli ("Un novio para mi mujer", "Pensé que iba a haber fiesta") con quien protagonizó anteriormente el film de Lucía Puenzo, "XXY". Dialogamos con el actor en un alto de los ensayos.
Periodista: Ya era hora de que volviera al teatro.
Ricardo Darín: Le recuerdo que estuve doce años haciendo "Art" en forma ininterrumpida, aquí y en España. Me enamoré perdidamente de esa pieza y lo estoy todavía. Es la mejor obra de Yasmina Reza. Decidimos parar en 2011. Ojalá volvamos a hacerla, sería divertido. Y después fue necesario que apareciera una obra como "Escenas..." que me estimulara lo suficiente como para atreverme a hacer teatro de nuevo. El propio Bergman hizo la versión teatral y que acá la estrenaron Norma Aleandro y Alfredo Alcón en 1992.
P.: ¿Qué variantes ofrece esta nueva puesta?
R.D.: Refrescamos algunas terminologías, porque en estos 40 años hubo muchos cambios. Entramos en la era digital y esto ha producido una pequeña revolución en nuestros mecanismos de comunicación. Por ejemplo, todos nos enviamos mensajitos de texto a través del celular. Además, los protagonistas de esta historia son profesionales de las relaciones humanas: ella está especializada en derecho de familia y él es un profesor de recursos humanos. Tiene una mirada muy afilada sobre el tema.
P.: En el original, es un matrimonio bien nórdico.
R.D.: Sí, pero más allá de que somos latinos, las situaciones que plantea Bergman son universales. Es un matrimonio de diez años, los dos tienen un trabajo digno que agradecen. Tienen dos hijas, una casa. Todo parece estar en óptimas condiciones y a pesar de eso sufren una larga crisis personal y conjunta. Se separan, y al final de la obra (diez años más tarde) parece que los encontramos mucho más unidos que al principio, porque se han sincerado uno con el otro y se conocen más en profundidad.
P.: ¿Se sintió identificado con esta historia?
R.D.: Yo viví algo parecido. A los diez años de casados tuvimos una crisis con Florencia Bas y nos separamos por dos años. Una de las cosas que más me conmueve de esta pieza es la sinceridad con que está escrita. Es de una dolorosa honestidad y en eso es profundamente sueca. Nosotros, en cambio, solemos recurrir a tantos eufemismos -por no decir hipocresías- para no alterar tal statu quo a la hora de expresarnos. Hay zonas que normalmente elegimos no tratar, ni investigar. Por eso me resulta especialmente notoria la cruel sinceridad de esta pareja. Si uno quiere detectar un enfoque antimatrimonial en esta pieza lo puede encontrar. Pero Bergman se limitó a exponer todos los obstáculos que una pareja debe atravesar y eligió a dos personas que todavía se quieren, lo que vuelve mucho más compleja su situación. La relación va mutando.
P.: La separación permite construir una relación nueva.
R.D.: No me arriesgaría a recomendarlo, depende del caso. Yo soy separatista. Uno no puede seguir junto a alguien por comodidad o por miedo a lo desconocido, si las cosas no están funcionando tiene que tomar distancia. Recuerdo un diálogo entre mi mujer y yo en un momento de crisis. Los dos dijimos lo mismo: "Yo necesito extrañarte. Necesito recuperar todo lo que una vez nos acercó. Y porque fuimos prudentes, cautelosos y amorosos pudimos volver a estar juntos. Si hubiéramos dejado que el deterioro nos llevara a hacer y decir cosas de las que no se vuelve, hoy no estaríamos juntos.
P.: ¿Cómo se prepara para este estreno después de haber sufrido tanta exposición pública?
R.D.: Confío en que tenemos algo valioso entre manos, entonces vale la pena correr el riesgo. Lo que detesto, y aboliría de los estrenos son las notas de color que hacen en el hall. No tienen nada que ver con lo artístico y demoran la función. Nadie se acuerda de la gente que está detrás del telón esperando ese momento, luego de meses de trabajo.
P.: ¿Otros proyectos?
R.D.: Ninguno, cero. Faltan varios estrenos de cine en los que participé, pero ahora estoy totalmente enfrascado en "Escenas...". Es lo que busqué. Estoy haciendo esta pieza porque me propuse hacer solamente teatro por un tiempo. Veré si lo puedo cumplir. A pesar de mi decisión, desde enero hice dos películas y estaba a punto de hacer otra que por ahora está en suspenso.
P.: ¿Extrañaba el escenario?
R.D.: No sólo eso. Necesitaba alejarme un poquito del set de filmación. Como pasa con los matrimonios, necesito alejarme un poco de los rodajes para recuperar las ganas de hacer cine. Me han tocado historias en las que mi personaje entra en todos los fotogramas de la película y eso es devastador. Llega un momento en que decís: "Ok, no quiero más de esto, necesito recuperar mi sentido del humor".
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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