6 de enero 2017 - 22:55

Davos: Gobierno, obligado a cambiar la estrategia

• DUJOVNE, MALCORRA, STURZENEGGER Y CABRERA ENCABEZAN LA MISIÓN ARGENTINA AL FORO
En 10 días comienza el Foro de Davos. Los cambios del mundo en el último año impactan en los acuerdos que pretende la Argentina. Socios, en duda.

Nicolás Dujovne, Susana Malcorra y Federico Sturzenegger
Nicolás Dujovne, Susana Malcorra y Federico Sturzenegger
Mauricio Macri llegó a la cumbre de Davos el 19 de enero pasado en pleno despliegue de presentación de su Gobierno. Para el mundo el Presidente argentino era una de las curiosidades política del momento, junto con el canadiense Justin Trudeau. En Buenos Aires el Gobierno salía del cepo y preparaba la negociación para salir del default tras años de vivir el país en un sistema económico irracional que lo mantuvo alejado de casi todo el mundo.

En Davos, Macri tuvo audiencia de sobra de empresarios e inversores, se abrazó con Joe Biden, en medio del proceso de acercamiento con los EE.UU. y el Gobierno comenzó a apurar la negociación, una vez mas, de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, siempre en tira y afloja con Brasil.

Ese cuadro se completó dos meses después, el 23 de marzo, con la llega de Barack Obama al país en una gira que terminó sin fisuras.

La visita que la Argentina hará en 10 días al Foro de Davos será bastante distinta de ese escenario de debut de 2016. Por lo pronto Macri no estará en la cumbre: le deja el protagonismo a Nicolás Dujovne, que llegará allí junto a Susana Malcorra, Pancho Cabrera y Federico Sturzenegger.

El mundo cambió tanto en este año, y especialmente el que le interesa a la Argentina, que la agenda que llevarán allí los ministros tuvo que cambiar y ajustarse, entre otras cosas, a las nuevas reglas que fijó Gran Bretaña el 23 de junio pasado cuando triunfo alli el "brexit". El noviembre Donald Trump terminó de dar vuelta el escenario.

Dujovne, ministro de Hacienda y cabeza de la delegación a Davos, lleva tres líneas argumentales para trabajar allí:

• Profundizar en el G-20, sobre todo porque la Argentina desde ahora pasará a formar parte de la troika, esa suerte de grupo de coordinación que integran tres países, por su rol de anfitrión y presidente que ejercerá en 2018.

• Continuar el proceso de integración en la OCDE.

• Mantener protagonismo en reuniones con líderes y especialmente dos paneles sobre la Argentina y Latinoamérica donde participará el ministro.

El problema, como se advierte, no estará en la delegación, sino en las definiciones que deberá tomar. Por ejemplo, Le será difícil a la Argentina continuar afirmando que toda decisión que tome en materia de asociaciones comerciales con el mundo se hará en consenso con el Mercosur. Paraguay ya se corta solo en esa materia, Uruguay ensaya acuerdos con China que erizan a la Casa Rosada y Brasil en medio de sus crisis se mira el ombligo. La opción de acelerar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, ya de por sí demorado desde que en 1998 se lanzó esa opción, parece hoy casi una broma. En medio de los separatismos que hacen sangrar a Europa, la salida de Gran Bretaña y el avance de las derechas populistas nacionalistas, parece haber poco espacio para algún avance serio.

Problemas

Durante 2016 el Gobierno de Macri ensayó salidas propias hacia un acuerdo con la Alianza del Pacífico, un objetivo loable de apertura a otros mercados pero en el que sus socios tampoco están exentos de problemas. Colombia, que inició con bombos y platillos mas visitas internacionales diversas, incluido Macri, el proceso para la firma del acuerdo de paz con las FARC, terminó también hundida en un plebiscito que le cerró esa opción y del que aún no puede encontrar un camino político de salida. Perú, otra de las estrellas del cambio en la región, tampoco está pasado por su mejor momento. Sólo una certeza calma al macrismo en su relación con la zona: a pesar de los problemas todos los populismos demagógicos de la zona están desactivados electoralmente o en retirada.

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