4 de mayo 2009 - 01:44

-“¿De dónde viene?” -“De México” -“Pase” (sin control)

• LA LLEGADA Al AEROPUERTO DE EZEIZA, COMO SI NADA

Personal aeronavegante llega el fin de semana al aeropuerto de Ezeiza. El Gobierno nacional montó allí un hospital de campaña.
Personal aeronavegante llega el fin de semana al aeropuerto de Ezeiza. El Gobierno nacional montó allí un hospital de campaña.
El sábado a las 7.04 de la mañana abordamos el vuelo de Copa Airlines que, luego de una escala en Panamá, nos traería a Buenos Aires. Dos horas antes, previo al ingreso al área de check in del Aeropuerto Internacional de México, había un escáner que medía la temperatura de los viajeros y que no estaba el miércoles, cuando fuimos a despedir a otros argentinos que volvían vía Chile.

Ahí también debimos responder y firmar un cuestionario en el que se nos preguntaba si habíamos presentado síntomas relacionados con la «nueva gripe humana», fundamentalmente fiebre superior a 39º, tos, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, de articulaciones, irritación en los ojos y flujo nasal.

A las puertas del avión, como viene sucediendo en los últimos tiempos, agentes de la División Narcóticos de la Policía Federal revisaban el equipaje de mano de todos, sin guantes, lo que provocó la reacción de varios pasajeros, fundamentalmente mexicanos, que exigían su uso en nombre de «lo que está pasando» y amenazaban con «reportar la anomalía». La respuesta de la oficial a cargo fue: «Señores, nosotros corremos más riesgo que ustedes», pero también ordenó al que revisaba que se pusiera guantes.

Otro formulario

Ya en el avión, el personal de la Copa repartió barbijos y, nuevamente, tuvimos que responder a un formulario sobre los mismos síntomas (con el agregado de letargo o somnolencia, falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea) por «disposición del Ministerio de Salud de Panamá», que también ordenó hacer que todos los pasajeros bajaran en esa ciudad con mascarilla. En el área de embarque del aeropuerto local encontramos puestos de sanidad que ofrecían información sobre el virus y también entregaban barbijos.

Aunque en el vuelo hacia Buenos Aires se nos pidió responder a un cuestionario parecido sobre presuntos síntomas, que luego debimos entregar junto con el pasaporte en Inmigración, la llegada a Ezeiza fue bien distinta a todo lo vivido anteriormente en cuanto a control sanitario, pese a la prédica oficial. Nunca vimos el escáner de temperatura anunciado. Nadie nos detuvo hasta la Aduana, donde la pregunta era «¿De dónde viene?». «De Panamá», respondió la mayoría. Quien se arriesgó a decir México, sin embargo, recibió la misma respuesta: «Ponga las valijas en el escáner y pase». Así salimos a la noche de Buenos Aires, aliviados de estar en casa y también preocupados. Por lo menos, los que llegamos desde México con escala en otros países sabemos que la responsabilidad por nosotros mismos y por el prójimo en esta contingencia quedó en manos de las autoridades de esos otros países, y acá, estrictamente en nuestras manos.

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