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De las empresas a Boca, para escalar hasta la Presidencia
Mauricio Macri saluda al balcón del primer piso del colegio donde votó ayer. Desde allí lo saludaron fiscales y votantes.
Macri tiene 56 años, es ingeniero, recibido en la Universidad Católica, tiene cuatro hijos y dos matrimonios y, entre otras particularidades, es Jabalí en el horóscopo chino y de Acuario en el occidental.
Fue entonces en 2001 que Macri crea una ONG, la Fundación Creer y Crecer que termina siendo el trampolín para incursionar con ambiciones en la política criolla, siempre acompañado por amigos fieles, como Nicolás Caputo, excompañero de escuela y también empresario.
Quizás se recuerde menos del presidente electo la afiliación en su juventud a la Ucedé, un paso fugaz en su carrera afortunada.
La primera participación en la lista de candidatos el jefe de Gobierno en ejercicio la concretó en 2003, con la fórmula Macri-Horacio Rodríguez Larreta y una elección amarga, porque ganó en primera vuelta pero fue derrotado en el balotaje. Usó el primer sello electoral, Compromiso para el Cambio, que en 2005 comparte con la agrupación Recrear que había lanzado Ricardo López Murphy y se transformó en Propuesta Republicana.
Por entonces usaba bigote y no se había preocupado por tomar clases para una corrección vocal, como tampoco estaba tan atento al marketing y al asesoramiento, menos a una gestión poderosa en comunicación.
De aquella elección de 2003, como compensación Compromiso para el Cambio hace base en Diputados y en la Legislatura porte-
ña con un número importante para armar primera minoría que termina siendo clave para la destitución
de Aníbal Ibarra y prepararse para un nuevo intento, en 2007.
Fue cuando se presentó junto a Gabriela Michetti y no solamente ganó ese año la jefatura de Gobierno, sino que desde entonces no perdió ninguna elección en el distrito.
Después, con la fórmula que integró con María Eugenia Vidal, renovó el cargo hasta ahora, pero tuvo también una elección a favor cuando Macri obtuvo una banca en el Congreso que ocupó, inclusive, mientras se desempeñaba en Boca y a la espera de conseguir la silla mayor de la Ciudad de Buenos Aires.
La base de Macri para su salto político algunos creen que partió de un hecho tremendo como fue su secuestro en 1991 y especialmente Boca, a partir de ganar la titularidad en 1995. Ya en el Gobierno porteño y pensando en aspiraciones mayores se sorprendía en giras por el interior del país por el reconocimiento que le hacían asociado al club.
"Pero había que demostrar que sabíamos gestionar", dijo al referirse que solamente con su paso por Boca no le alcanzaría para una candidatura a presi-dente.
En 2011 pensó en la cruzada de llegar a la presidencia, pero no consiguió aliados. Todavía la clase política no le había sellado el pasaporte e intentó ser referente de la oposición al kirchnerismo, pero lo desairaron, casi los mismos que anoche celebraban su triunfo bajo el sello Cambiemos.
Macri se fue adaptando. Pudo, hasta hacer renunciar ministros antes de nombrarlos por la resistencia pública y hasta girar en propuestas y proyectos, siempre rodeado de sus principales referentes. Además, del comunicacional Marcos Peña, que ascendería a la jefatura de Gabinete, los ministros Andrés Ibarra y Néstor Grindetti, entre otros fieles que lo animan.


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