De nuevo el sueño del pacto social

Edición Impresa

Cristina de Kirchner tratará de hacer renacer, bajo el acecho implacable de la crisis, el Pacto del Bicentenario que alumbró su llegada al Gobierno -y que tuvo como fecha de presentación el 25 de mayo de 2008-, pero que se devoró el conflicto del campo.
La Presidente pretende lograr un minipacto, apenas una tregua, entre la UIA y la CGT para que la disputa salarial de 2009 no se desmadre y le abra otro frente crítico a su Gobierno. La intención es confeccionar un acuerdo integral de precios, salarios, empleo y cuentas fiscales, que incluya incentivos a la producción con créditos y subsidios a cambio de la promesa, en muchos casos difícil de cumplir, de las empresas de no expulsar personal.
De todos modos, en la Casa Rosada se conforman con mucho menos. Apenas con un minipacto que le arranque a los gremios, en la figura de Moyano, y a los empresarios, en la de Juan Carlos Lascurain, la decisión de no entrar en una espiral de aumentos que se vuelva inmanejable.
Parámetro
La novedad más poderosa, en ese contexto, es que el Gobierno podría funcionar este año como parámetro para las negociaciones salariales cuando discuta, en marzo, la paritaria con los empleados públicos con quienes se aplicaría el valor K: suba del 13,5%.
Desde la asunción de Moyano como jefe de la CGT, el acuerdo de Camioneros funcionó como referencia para el resto de los gremios. Eso podría cambiar este año si, a modo de indicación, el Gobierno decide dar el primer paso con un acuerdo con los estatales.
No es fácil. Aunque UPCN, el gremio de Andrés Rodríguez, se mueve en línea con los mandatos del Gobierno, ATE expone fuertes disidencias. Hay un paso previo: en febrero, se abre la paritaria docente en Buenos Aires y lo que negocie Daniel Scioli servirá, también, como guía.
Por otro lado, Moyano se mueve con marzo como horizonte. El camionero dice que recién ese mes se podrá detectar el impacto real de la crisis en el consumo y, por consiguiente, en el empleo y los salarios. En el último tiempo no se le escuchó ninguna palabra optimista.
Menor cosecha
Puede que se explique por la situación de su propio sector. A Moyano le avisaron que por la merma en las cosechas este año el transporte de carga perderá un millón
de viajes. La cifra, que el sindicalista tomó en cuenta, pero de la que desconfía, es inmensa.
Sobre fin de año ya se resintió el transporte por la baja de las exportaciones y, para el segundo trimestre, Moyano espera un impacto más profundo.
Por esa razón, en la intimidad comenzó un giro en sus planteos, a una postura casi herética para los sindicalistas más intensos: desliza, sutil, que se está frente a una etapa en la que el mérito mayor de los dirigentes será evitar despidos numerosos.
Con eso, trasunta que la negociación salarial que viene será defensiva, orientada a la protección de empleos más que a la suba de salarios.

Dejá tu comentario