El asalto, considerado el mayor en la historia de Chile, fue cometido ayer a la mañana cuando los delincuentes ingresaron al sector de carga del aeropuerto con armas de fuego, que utilizaron para intimidar a los trabajadores de la empresa de transporte de caudales Brinks.
El camión estaba escoltado por un equipo armado de seguridad privada, a pesar de que por protocolo de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), sólo la Policía interna del recinto está autorizada para portar armas de fuego. En ese momento, los asaltantes se apoderaron del dinero que iba a ser cargado en un avión y escaparon. En la fuga arrojaron "miguelitos" (clavos torcidos y afilados en ambas puntas) para impedir que los siguieran los equipos policiales.
Personal de la Policía chilena desplegó un intenso operativo en las inmediaciones de la terminal aérea para dar con el paradero de los delincuentes. En tanto, la brigada de Robos de la Policía de Investigaciones también trabajaba en el lugar del asalto para investigar la situación y establecer cómo los delincuentes lograron vulnerar la seguridad del aeropuerto. El fiscal del caso, Luis Pablo Cortés, no quiso referirse a una eventual complicidad entre los delincuentes, personal de Brink y el aeropuerto.
Éste es el segundo robo de estas características en el aeropuerto de Santiago; el otro ocurrió el 8 de abril de 2006, cuando un grupo de delincuentes se llevó un botín de u$s 1,7 millón.
| Agencias Ansa y Afp |


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