16 de septiembre 2014 - 00:00

Debutó alianza de 30 países para atacar a los yihadistas

La foto de familia de la alianza que se propone atacar a las milicias del Estado Islámico en Irak y Siria puso en una imagen el apoyo de treinta países. El anfitrión en París, François Hollande (abajo, segundo desde la izquierda), y el canciller de EE.UU., John Kerry (derecha), intentaron que fuera lo más inclusiva posible.
La foto de familia de la alianza que se propone atacar a las milicias del Estado Islámico en Irak y Siria puso en una imagen el apoyo de treinta países. El anfitrión en París, François Hollande (abajo, segundo desde la izquierda), y el canciller de EE.UU., John Kerry (derecha), intentaron que fuera lo más inclusiva posible.
 París - Treinta países, entre ellos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y los integrantes de la Liga Árabe, se comprometieron ayer a ayudar a Irak "con todos los medios necesarios" en su lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), en una conferencia en París.

El encuentro, presidido por el mandatario francés, François Hollande, preveía definir la estrategia que debe seguirse en el combate contra el EI y fue organizado con un triple objetivo: ofrecer apoyo político al nuevo Gobierno iraquí, buscar soluciones en materia de seguridad y proporcionar ayuda humanitaria y de reconstrucción.

Entre sus participantes estuvieron los representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China y Francia) y de la Liga Árabe, la ONU y la Unión Europea, pero no de Irán.

En la conferencia de ayer una treintena de naciones concluyó que el grupo terrorista "constituye una amenaza para Irak, pero también para el conjunto de la comunidad internacional", y la respuesta que debe darse tiene que ser global.

La ayuda militar no se detalló, pero sí se avanzó en que será "apropiada" a las necesidades expresadas por el Gobierno iraquí y "dentro del respeto del derecho internacional y de la seguridad de la población civil".

Horas antes de que se inaugurara esta cita, el presidente iraquí, Fuad Masum, había subrayado la necesidad de mantener las incursiones aéreas y de evitar que ese grupo tenga "santuarios", pero recalcó que no requieren militares sobre el terreno.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aseguró que la militar es sólo una de las dimensiones de la acción que prepara la coalición. "Probablemente mucho más importante es el respaldo a las nuevas autoridades iraquíes", afirmó una vez terminada la conferencia en París.

También fue prometida ayuda humanitaria, para poder afrontar el flujo de refugiados y desplazados por el conflicto, y para la futura reconstrucción del país, principalmente mediante la entrega de fondos financieros "apropiados", que tampoco fueron precisados.

La ausencia de Irán, un sostén de los gobiernos chiitas iraquíes, respondió al desencuentro con Estados Unidos.

Washington descartó la cooperación militar con su "enemigo", mientras el líder supremo iraní, Alí Jameneí, rechazó colaborar con el Gobierno estadounidense "porque sus manos están manchadas con sangre".

Si bien la posición de ambos países contra el EI (sunita) tiene puntos en común, los dos están muy alejados en sus posturas sobre Siria, donde Estados Unidos apoya a la oposición al régimen de Bashar al Asad e Irán es el principal soporte del dictador. La posibilidad de que el presidente Barack Obama ordene ataques aéreos contra posiciones yihadistas en territorio sirio sin la autorización de Damasco aleja todavía más ambas posturas.

En tanto, anoche las fuerzas aéreas estadounidenses lanzaron el primer bombardeo a posiciones del EI en las cercanías de la capital iraquí, Bagdad, en una demostración de que la ofensiva se está incrementando.

Hasta el momento los ataques sólo se habían realizado en Mosul y Erbil, en inmediaciones de represas.

Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters

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