18 de enero 2013 - 00:00

Decenas de muertos en temerario rescate de rehenes en Argelia

Mojtar Belmojtar, líder de los terroristas responsables del secuestro de extranjeros en Argelia . Su accionar provocó conmoción ayer en Argel, amplificada tras el sangriento asalto militar a la instalación gasífera tomada (derecha).
Mojtar Belmojtar, líder de los terroristas responsables del secuestro de extranjeros en Argelia . Su accionar provocó conmoción ayer en Argel, amplificada tras el sangriento asalto militar a la instalación gasífera tomada (derecha).
Argel - El Ejército de Argelia emprendió ayer una temeraria maniobra para liberar a rehenes extranjeros y locales tomados por un brazo de Al Qaeda en el país en un una planta de gas al sur de Argel. Como consecuencia del ataque por aire y por tierra, algunos de los cautivos, que son 41 occidentales y centenares de argelinos, resultaron muertos, en tanto que un número indeterminado logró escapar y otros continuaban retenidos.

El ministro de Comunicación argelino, Mohamed Said, dijo anoche que muchos «terroristas» murieron y reconoció que hubo «varios muertos y heridos» entre los rehenes, sin dar más detalles, en un día de versiones encontradas, al tiempo que una fuente del Ejército citada por la agencia APS indicó que la planta In Amenas, ubicada a 1.300 kilómetros de Argel, fue recuperada sólo parcialmente. Al cierre de esta edición, la situación era confusa sobre cuántos permanecían retenidos por los islamistas, aunque se presumía que gran parte de los 600 argelinos habían sido liberados. Tres japoneses, sobre 17 secuestrados de esa nacionalidad, recuperaron la libertad, informó el Gobierno nipón.

Responsabilidad

«Decimos que ante el terrorismo, ayer como hoy, no habrá ni negociaciones, ni chantajes, ni treguas. La nuestra es una posición conocida desde hace tiempo», enfatizó Said. Sobre los muertos producto de la operación, dijo que «toda la responsabilidad cae en los terroristas y en su comportamiento».

Una fuente citada por Reuters estableció que los rehenes fallecidos fueron cerca de treinta, entre ellos ocho argelinos, dos japoneses, dos británicos y un francés, mientras otras informaciones de testigos o de agencias de noticias de la zona elevaban a siete el número de occidentales muertos.

A su vez, también murieron al menos once militantes del grupo terrorista que se hace llamar Signatarios de la sangre, miembro de la denominada Brigada de los enmascarados, dirigida por el argelino Mojtar Belmojtar, cercano al grupo terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Los islamistas fallecidos serían dos argelinos -incluido el jefe del grupo-, tres egipcios, dos tunecinos, dos libios, un maliense y un ciudadano francés. Por la mañana, en tanto, la agencia mauritana ANI había informado que 34 secuestrados y 15 captores habían muerto, lo que no fue confirmado por el Gobierno.

La crisis comenzó el miércoles por la mañana cuando hombres de los Signatarios de la sangre, al mando de Abú al Bara (supuestamente fallecido ayer), irrumpieron en una planta de gas explotada por la empresa estatal argelina Sonatrach, la británica BP y la noruega Statoil, tras lo cual dijeron que habían tomado como rehenes a 41 extranjeros y a centenares de argelinos en represalia por la intervención militar de Francia en Mali contra insurgentes islamistas vinculados a Al Qaeda.

El secuestro colectivo incrementó los temores de que militantes yihadistas lancen nuevos ataques en Argelia, un vasto país desértico con grandes reservas de petróleo y gas que abastece a Europa y que apenas se está recuperando de un conflicto con rebeldes islamistas en la década del 90, cuando murieron unas 200.000 personas.

Al mismo tiempo, Francia y otros países europeos elevaron el nivel de alerta por amenazas de los insurgentes salafistas de Mali, que amenazaron con golpear en «el corazón» del país europeo.

Sorpresa

La avanzada del Ejército argelino contra los terroristas que tomaron la planta de gas tomó por sorpresa al mundo. Al parecer, helicópteros abrieron fuego contra un vehículo que trasladaba a hombres armados y rehenes, mientras una sucesión de ataques permitió la liberación de varios argelinos y extranjeros mientras continuaba la operación de las tropas locales para recuperar la planta.

Un trabajador argelino que logró escapar narró que los secuestradores dijeron a los rehenes que no lastimarían a los musulmanes, pero podrían matar a los occidentales «cristianos e infieles». A su vez, un rehén no identificado que hizo declaraciones a la cadena France 24 afirmó que los prisioneros habían sido obligados a portar cinturones con explosivos.

Sobre la identidad de los secuestradores, el ministro de Interior argelino, Daho Uld Kablia, aseguró al diario Al Shuruk que «la organización terrorista que atacó la base petrolera en In Amenas provenía de Libia y la operación fue planeada y supervisada por el terrorista Mojtar Belmojtar desde territorio libio». Éste es un veterano guerrillero islamista que peleó contra las fuerzas soviéticas en Afganistán en la década del ochenta y que fundó una agrupación en el desierto del Sahara tras distanciarse de otros líderes locales de Al Qaeda.

«Lo que está ocurriendo en Argelia ofrece nueva evidencia de que mi decisión de intervenir en Mali estuvo justificada», dijo el presidente francés, François Hollande, quien logró recuperar algunos puntos de su alicaída popularidad.

Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, pospuso el esperado discurso que iba a brindar hoy en Amsterdam sobre el futuro de la relación con la Unión Europea (UE), ante la posibilidad de «malas noticias» en la planta gasífera de Argelia. «Los argelinos saben que nosotros habríamos preferido haber sido consultados de antemano», declaró el vocero de Cameron. Barack Obama se comunicó con su par británico y le expresó que desea «un Reino Unido fuerte en una Unión Europea fuerte, que dé su contribución fundamental para la paz».

Agencias AFP, ANSA, EFE, Reuters y DPA

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