3 de noviembre 2014 - 00:00

Dedican una merecida muestra homenaje a la exquisita Sofía Sabsay

Un completo y riguroso libro acompaña la muestra de Susana Sabsay en el Museo Sívori que reúne el corpus de una obra que evita excesos, roza lo metafísico y tiene una cuota de misterio y de secreto.
Un completo y riguroso libro acompaña la muestra de Susana Sabsay en el Museo Sívori que reúne el corpus de una obra que evita excesos, roza lo metafísico y tiene una cuota de misterio y de secreto.
 "Sofía Sabsay - Creatividad y Memoria" es el libro que la Fundación Alón presidida por Jacobo Fiterman ha editado para la muestra sobre la artista que exhibe actualmente el Museo Sívori. En esta excelente publicación de 146 páginas que recorre la vida y el quehacer artístico de la artista (1924-2008) desde sus inicios en 1944, se encuentran imágenes de las distintas series de obras, recopilación de prólogos, críticas y las secciones dedicadas al diseño de joyas, su labor como dibujante, la ilustración de libros .

Se incluye también su participación en el Grupo Intercambio creado en 1983 integrado por Estela Pereda, Etienne Gontard, Pedro Padawer y el fotógrafo Ricardo Sanguinetti coordinados por Elena Oliveras y Raúl Vera Ocampo, que constituyó durante 10 años una experiencia inusual: apropiarse e intervenir el trabajo de cada uno de los integrantes. El trabajo de investigación estuvo a cargo de las críticas Sara Guerra y Micaela Patania, esta última, curadora de la muestra y con las que la artista compartió una intensa amistad.

El acceso al archivo personal reveló momentos significativos de su trayectoria y Micaela Patania subraya que "una de las fuentes de su creatividad fue el camino de su autoconocimiento, profundo trabajo interior en aras del desarrollo de su persona que incluyó al psicoanálisis, la meditación y el control mental".

Son importantes las citas de Sofía Sabsay que Patania ha incluido en su texto para una más intensa comprensión de la personalidad de la artista, por ejemplo: "Creo que de haber podido habría pintado antes de nacer; jamás tuve la menor duda de lo que quería hacer. Comencé por una figuración que se fue simplificando hasta llegar a una pintura plana de mucho color. Pasé a un informalismo abstracto que se modificó por mi interés en la revalorización de lo cotidiano, del ámbito poblado de ausencias humanas. Más tarde el tema se fue reduciendo, los cuadros se hicieron escuetos, sugerentes". Es una muy buena introducción para el recorrido de esta muestra en los que se observa el pensamiento que evocamos como el devenir de una obra que rozó lo metafísico, espacios interiores en los que reina el silencio, elementos cotidianos resignificados, paredes descascaradas de demoliciones, su visión del famoso Pasaje Seaver donde tuvo su estudio durante 12 años, los cielos que penetran los espacios y que dejaron una huella profunda en su vida.

No importa mencionar aquí el orden cronológico de su obra pero sí la intensidad de algunas series como "Las novias" de los años 60. No idealizó este tema, en realidad ejerció una crítica sobre esa idealización al mostrarlas negras, obesas, en la técnica del óleo y del collage.

"Mundo Interior" fue exhibida en San Pablo, en Uruguay, en Tokio y ahora por primera vez en la presente muestra. Se trata de un viaje por el interior del cuerpo humano, dibujos realizados entre 1982 y 1983, papel con lápiz, carbón y sepia. En el interior del cuerpo humano instaló objetos, animales e imágenes de Buenos Aires. Un ejemplo muy intenso es el corazón en la espalda de la figura femenina con el emblemático obelisco y las arterias que a él lo unen. Una asociación que roza el surrealismo.

Otra cita de la artista que revela su talante creador: "una de mis grandes preocupaciones fue sumar a mi permanente interés por las formas, el color y la textura, los valores emocionales y sensitivos que me transmitían ciertos temas y vivencias".

Tuvimos el privilegio de conocerla, frecuentarla. Transmitía suavidad, firmeza, serenidad. Bella en su exterior y en su interior, sus ojos celestes, transparentes, revelaban su sabiduría ante la vida, cultivaba una fina ironía, era elegante, delicada, su sonrisa no la abandonó ni siquiera ante el conocimiento de su grave enfermedad. Este merecido homenaje muestra el corpus de una obra que evita excesos, que roza lo poético, que tiene esa cuota de misterio y de secreto, una invitación a despojarse de lo superfluo.

Clausura el 23 de noviembre. Av. Infanta Isabel 555 (frente al Rosedal).

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