23 de octubre 2013 - 00:00

Dejó una huella

A muchos quizás la renuncia de Phelan los haya tomado por sorpresa; a otros pocos, en cambio, quizás no, es que si bien se esperaba que el entrenador de Los Pumas finalizara su contrato en el mes de diciembre, se sabía que esto podría adelantarse. La noticia del lunes corrió como reguero de pólvora y las especulaciones no se hicieron esperar, pues termina un ciclo de seis años para Tati y si bien los números no lo acompañaron, el juego del equipo nacional evolucionó.

Las dudas quedarán entonces en el aspecto humano, las relaciones entre jugadores, entrenadores y dirigentes pueden haber desgastado más de lo esperado esta situación, que hoy tiene al rugby argentino en el ojo de la tormenta. Aún resta una batalla en la ventana de noviembre.

¿Sucesores? Es prematuro aventurarse. Phelan se va y dejó su huella en Los Pumas, buena o no, el camino no se corta por un árbol caído.

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