"Sólo los valientes se animarán a tirarse a la piscina..." (esto apuntaba un ejecutivo de casa de inversión, anticipando la alta volatilidad que habrá de soportarse en los mercados). Pruebas al canto, en apenas 48 horas, lo que era atacado -y deteriorado- resucitó en parecida proporción. Y el complemento, como oro y petróleo, que el lunes fueron estrellas del alza en solitario, en la víspera quedaron percudidos y devolviendo lo antes ganado. De la noche al día, con total facilidad, jugando al ritmo de lo que hace -y no hace- el Gobierno de Rusia. Decimos, en referencia al lunes, que los operadores se habían mostrado curiosamente "sensibles" en la ocasión, provocando un desliz en los índices de los mercados y que -al día siguiente- fue corregido, como si nada hubiera ocurrido. Buena ocasión todo el espectáculo como para hacer un dinero fácil en apenas dos ruedas.
Y no resulta nada raro (con esos operadores globales, de ética y moral muy dudosa). Siguiendo al corso desplegado, también las "argentinas en NY" variaron su dirección y -con esto- dejando otra perspectiva, para la reapertura de hoy en Buenos Aires. La ventaja de estar fuera del circuito permitió que los mercados se nivelaran, sin tener que asumir una rueda de desagio retardado que se insinuó durante el lunes. En la víspera, Dow Jones y sus amigos de Europa recompusieron sus indicadores, dejando abierto el camino a una prosecución en la tercera rueda (siempre y cuando el señor Putin no brinde nuevas excusas para que "la piscina" se vea con las aguas revueltas). Iniciamos marzo en nuestro recinto, que estará precedido de atmósfera expectante. Y está bien. La Bolsa despega.
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