15 de mayo 2012 - 00:00

Del Seven, el mejor

En 1995 aterrizó por primera vez en Sudamérica. Gordon Tiejtens llegaba como entrenador del seleccionado neozelandés de seven. Era su segundo torneo a cargo y fue Argentina, con Agustín Pichot elegido el mejor jugador del torneo, la que se llevó el título en Punta del Este.

Una semana más tarde, en Mar del Plata, fueron los All Blacks 7s quienes le ganaron a Fiji en la final del primer torneo en esas arenas. Comenzaba una exitosa carrera para el coach.

Tiejtens (se pronuncia Tichens), ex ala de Bay of Plenty que quedó a pasos de quedar en los All Blacks en la década del 80, tomó el rol de entrenador del seven pensando que sería algo temporal.

A partir de la importancia que le dieron neozelandeses y fijianos al rugby reducido, el International Rugby Board vio una oportunidad de desarrollo; nació en diciembre de 1999 el circuito mundial que el domingo terminó su decimotercera temporada con un nuevo triunfo del equipo de negro.

Y en todas esas sucesivas temporadas, el único que se mantuvo inamovible fue justamente el entrenador de New Zealand 7s, mal llamado All Blacks 7s. En 2000, Tiejtens aterrizó en Uruguay y recibió la noticia del fallecimiento de su padre. Regresó a Nueva Zelandia para el sepelio y solamente llegó en la madrugada del domingo para estar en el segundo día de un torneo que su equipo ganó en una final épica entre el Nueva Zelandia de Eric Rush y el Fiji de Waisele Serevi -dos colosos históricos del rugby reducido-. Fue el único día que «Titch» no estuvo.

Ganó 10 veces el circuito mundial, el Mundial de Sevens 2001 en Mar del Plata, y las cuatro medallas de los Juegos de la Mancomunidad. Su nombre se asocia con éxito: Graham Henry lo llamó para ayudarlo en la preparación mundialista.

Dos situaciones lo marcan de cuerpo entero. En 2004, en una cena en Los Ángeles, charlaba con el entrenador uruguayo sobre los rivales que enfrentarían el día siguiente. «Tengo todo en mi computadora». Una breve explicación de cómo usar el programa y el uruguayo se llevó la computadora hasta el día siguiente. Año siguiente, mismo torneo: México debutaba internacionalmente y le dedicó horas de charla y consejos al coach de las Serpientes.

Una de sus mejores facetas es la de selector. Descubre talento que otros no ven y por sus equipos pasaron 37 futuros All Blacks. En su plantel 2011-12 tres jugadores eran estudiantes secundarios el año pasado.

Cambiando sus propias reglamentaciones que establecen haber estado retirado por un mínimo de tres años, el IRB lo sumó a su Salón de la Fama, donde comparte espacio con Hugo Porta y Agustín Pichot. No era cuestión de esperar: su récord merecía el nombramiento.

«Que el rugby esté en los Juegos Olímpicos es en gran medida gracias al trabajo de Gordon Tiejtens», dijo el presidente del IRB, Bernard Lapasset, al anunciar la inducción del neozelandés. «Por años ha sido quien marcó el paso con sus equipos. Por eso, le agradecemos por su sobresaliente servicio al rugby».

Si bien la decisión se estira, debería confirmarse esta semana si el IRB Sevens parará en la Argentina o en China en octubre. Ojalá venga y regrese al país Gordon Tiejtens.

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