24 de julio 2013 - 00:00

Demoran ascensos a todos los jefes

Arrastrados por la suerte que corrió el pliego del general de división César Milani, los jefes de la Armada, de la Fuerza Aérea y del Estado Mayor Conjunto, contraalmirante Gastón Erice, brigadier mayor Mario Callejo y general de brigada Luis María Carena, deberán aguardar hasta fin de año para lograr los galones de la máxima jerarquía en sus fuerzas. La postergación del tratamiento de los pliegos decidida por la Casa Rosada pone en jaque la letra de la Ley de Defensa en lo que respecta a la designación y jerarquías de la cúpula militar, Néstor Kirchner en 2006 reglamentó esa ley tras 18 años de postergación.

La normativa militar establece que los tres jefes de las fuerzas armadas y el titular del Estado Mayor Conjunto deben ostentar la máxima jerarquía de sus armas: teniente general, almirante y brigadier general.

El marino Erice es contraalmirante y ahora aguardará mejor tiempo político para sortear los dos peldaños que le faltan para alcanzar el almirantazgo. El aviador Callejo, en cambio, está a sólo un escalón del grado inmediato superior; brigadier general, el titular del Estado Mayor Conjunto, general de brigada, Luis María Carena tiene como Erice dos postas para lograr los cuatros soles de teniente general. La Comisión de Acuerdos registra dos antecedentes contemporáneos de ascensos consecutivos hasta la máxima jerarquía, el del entonces brigadier Carlos Rohde y también de su sucesor Eduardo Schiaffino.

El destino unió a Carena, Erice y Callejo en un pasaje solidario al ostracismo con quien hoy está involucrado en una investigación y con dudas sobre el futuro en el comando de la fuerza. Ascender al terceto y postergar al cuestionado Milani, como manda el reglamento, es condenar al titular del Ejército, parece ser la evaluación que llevó al retiro masivo de los pliegos. La Unión Cívica Radical y la senadora del FAP Norma Morandini rechazaron la postergación del tratamiento del ascenso y exigieron su inmediato relevamiento como jefe del Ejército. En la misma sintonía el macrista Federico Pinedo afirmó que sostenerlo hasta la elección perjudica las instituciones.

Ayer Milani reconoció que firmó la actuación de justicia por deserción del conscripto Alberto Ledo desaparecido durante el Operativo Independencia que cumplió el Ejército en Tucumán en 1976. La intervención del entonces subteniente Milani -oficial actuante- en la pesquisa por deserción llevó a sospechar a la oposición y al CELS -autor del informe que presionó a la Casa Rosada para postergar el tratamiento de los pliegos- sobre la presunta complicidad para ocultar el delito de desaparición forzada de persona que se habría cometido contra el soldado Ledo. La deserción era un mecanismo que según los organismos de derechos humanos se usaba para encubrir la desaparición de conscriptos y cuadros en cuarteles. Es cierto que la designación del oficial actuante o sumariante es atributo del jefe de la unidad y que recae al azar por orden inverso de antigüedad y de manera rotatoria entre los oficiales de la dotación. También lo es que el oficial actuante tiene la potestad de recabar ante cualquier autoridad de la guarnición todos los datos necesarios para aclarar si el presunto desertor está o no en esa condición.

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