Los cadáveres fueron encontrados en un descampado con signos de tortura. Poco antes se había estrellado un helicóptero con cuatro oficiales.
Sin pistas. Los familiares lloran a sus muertos después de haberlos encontrado maniatados con los brazos en la espalda. La Policía Militar realiza un operativo en la favela “Ciudad de Dios” contra narcotraficantes que no tiene fecha de finalización, estimaron fuentes oficiales.
Río de Janeiro - La capital carioca velaba ayer a siete jóvenes de la favela Ciudad de Dios, que de acuerdo con las denuncias de sus familiares fueron asesinados por agentes en el marco de un intenso operativo de la Policía Militar con bandas del narcotráfico.
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La matanza ocurrió poco después de que un helicóptero de la fuerza se estrellara con cuatro de sus ocupantes a bordo, por causas que aún se desconocen. De acuerdo con el diario O Globo, poco después comenzaron a circular por redes sociales mensajes de pobladores denunciando desapariciones y que en una zona restringida se estaban llevando a cabo ejecuciones. Incluso, antes de que los cadáveres fueran hallados, un video divulgado en las redes mostraba a una madre desesperada gritando: "¡Voy a buscar a mi hijo ahora! ¡Mi hijo está dentro del baldío, está muerto! ¡La sangre es mía, soy su madre!"
Leonardo Silva Martins, que encontró a su hijo muerto, explicó que lo halló acostado con la cabeza hacia abajo, en una señal clara de que había sido fusilado. Thiago Oliveira, residente de la comunidad, manifestó: "Los cuerpos tienen heridas de cuchillo, como si hubiesen sido torturados".
Vivi Salles, residente de la favela, contó sobre sucedido por la noche anterior: "Nadie sabe decir lo que está pasando en Ciudad de Dios. Los muertos y heridos deben ser identificados, la Policía debe dar explicaciones sobre la operación. Los residentes están en medio del conflicto". Y agregó: "Una bomba fue lanzada dentro de la casa de una familia que no tenía nada que ver con el operativo. También sufrí mucho con el gas pimienta cerca de mi casa. Esto no puede pasar".
Consultado por los medios, el secretario de Seguridad de Río, Roberto Sá, señaló que "la Policía investiga las muertes" y "que no habrá tolerancia con cualquier exceso" por parte de las fuerzas de seguridad.
Los cuerpos de tres de los cuatro oficiales recibieron honras militares en la sede del Batallón de la Policía de Choque de Rio. El cuarto oficial era velado en Resende (160 km al noroeste). Durante la ceremonia de despedida, en presencia de familiares, un helicóptero sobrevoló el lugar arrojando pétalos de rosas. Los féretros fueron trasladados del lugar precedidos por motocicletas que tocaban sus cláxones.
Ciudad de Dios es una de las favelas más peligrosas de Río de Janeiro y su índice de desarrollo humano es de los más bajos en toda la ciudad. En 2002, alcanzó fama mundial a raíz de la película "Ciudad de Dios", que retraba la violencia cotidiana en el lugar.
Cuando fue elegida sede para el desarrollo del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos, finalmente llegó la hora de la prometida transformación: se instaló allí la Unidad de Policía Pacificadora (UPP), que parecía haber obligado a las bandas criminales a replegarse. Incluso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, caminó por la zona y hasta jugó al fútbol con algunos niños del lugar.
En lo que va del año, 124 agentes fueron asesinados, la gran mayoría fuera de servicio, precisó Sá. Del otro lado, la ONG Human Rights Watch divulgó un informe en julio en el que contabilizó más de 8.000 muertes de ciudadanos a manos de la Policía del mismo Estado durante la última década, entre ellos los 645 fallecidos en 2015.
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