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Deprimente traspié de Travolta y Williams
«Papás a la fuerza» es una comedia fallida por donde se la mire, que marca uno de los momentos más olvidables en las filmografías de John Travolta y Robin Williams.
La carrera de John Travolta ha tenido sus altas y bajas, igual que la de Robin Williams, pero esta vez la unión no hace la fuerza y esta comedia poco inspirada hasta lo deprimente es uno de los momentos más olvidables de las filmografías de ambos actores.
Travolta interpreta a un solterón empedernido cuyo mejor amigo y tambien socio, Williams, es el serio del dúo, con un matrimonio fallido y otro anulado a las pocas horas de la boda, sólo porque fue producto de la juerga que siguió al primer divorcio (parranda de la que tiene como recuerdo un tatuaje mal hecho, que no contamos para no arruinar el chiste, que igual es pésimo). El asunto es que pasan unos años y justo cuando están por firmar el mejor negocio de su vida, a Williams le aparecen dos hijos que desconocía, un varón y una nena mellizos de casi siete años. El pésimo guionista inventa unas situaciones totalmente chapuceras para que el flamante padre y su amigo dandy tengan que cuidar a los chicos unos días, justo cuando debían concretar el negocio con unos muy estrictos japoneses, con la consiguiente lluvia de gags -malos- sobre la difícil adaptación a la nueva vida con niños que, obviamente, igual redundará en un mensaje de fe y esperanza sobre las verdaderas cosas que importan en la vida.
Partiendo de la base de que el guión no ayuda para nada, la verdad es que los dos protagonistas tampoco, ya que ambos se muestran en su peor nivel. Incluso un buen comediante de otra generacion como Seth Green no aporta mucho, los chicos son insoportables -algo totalmente normal en estos casos- y en cambio el que salva al menos un par de escenitas es Matt Dillon. Lo que por supuesto no alcanza, por lo que se recomienda no pasar ni cerca de la esquina del multiplex donde exhiban esta presunta comedia.
D.C.


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