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Descarriló tren de la alegría

Entre el discurso de los chinos, que desinfló expectativas, y General Motors, que se tiró en la lona directamente, la cuarta rueda semanal disolvió a la anterior. Y todo retornó a la dura normalidad en los mercados. En Europa, bajaron el tipo de interés, e igual se derrumbaron los índices.
El andar en el aire del «trencito de la alegría» bursátil que se había formalizado el miércoles y donde cada participante extrajo lo suyo, descarriló fácilmente a lo largo de la víspera. Con un ritmo parecido de pérdidas, tanto Merval, como Bovespa y Dow Jones, acordaban un recorte de más del 3% (al instante de concluir la jornada local). Y tomados de la mano en la pendiente, como antes en la trepada, igual se quedaron con algo a favor: del ida y vuelta. Lo que bien podría evaporarse del todo en el remate semanal, que, como están las cosas antes del inicio, no pronostica tiempo bueno.
El indicador líder de nuestra Bolsa alcanzó 944 de mínima, con 985 de máxima y un cierre en 954 puntos.
Un 3,2% quedó fijado, en baja, el producto del Merval clásico. Con el paralelo del M.AR más suavizado, en un 2,6%. Diferencias netamente adversas, desde 8 alzas y 43 plazas en descenso. Tenaris derivó un 5% de rebaje al total ponderado -siguiendo curso petrolero- y el volumen se contrajo, en el único rasgo positivo del día, sin llegar ni a los $ 29 millones realizados.
El dólar miraba -y se reía-, lo demás atravesaba otra fecha donde el mercado retomaba la senda de Julio César hacia el Senado, en los «idus» de marzo (y había cuchillos bajo las túnicas). La Bolsa, aturdida.


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