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Desembarco K en dominio de Massa
Los neocamporistas Andrés «Cuervo» Larroque, Juan Cabandié, José Ottavis y Mayra Mendoza participaron de un acto en Tigre junto al referente local Martín Gianella.
El gesto público -y su debida difusión- del exjefe de Gabinete hacia la Casa Rosada, donde tiene más enemigos que aliados, coincide con un movimiento que para muchos pasó inadvertido: el desembarco, con un show cargado de jefes, de La Cámpora en ese distrito del norte.
Y no fue un acto más. Porque para la inauguración de un local neocamporista, algo relativamente usual, desfiló buena parte de la cúpula de la agrupación: estuvieron Andrés «Cuervo» Larroque, candidato a diputado nacional; Juan Cabandié, legislador porteño, y José Ottavis, candidato a diputado provincial.
Estuvo también Mayra Mendoza, figura femenina de La Cámpora que quedó entre los lugares «a entrar» en la lista de diputados nacionales del FpV. En tanto, como referente local participó Martín Gianella, de la ANSES local.
Primer armado
Se trata, en concreto, del primer armado explícito de la agrupación apadrinada por Máximo Kirchner en el distrito que controla Massa -que cerró su campaña que llamó «+ a»- y estuvo cargado de componentes extraterritoriales: de hecho, Larroque participó del acto con una remera en la que promocionaba la candidatura de Juan Ustarroz, que pelea la intendencia de Mercedes.
No es un detalle cualquiera. Ustarroz, hermano de crianza de Eduardo «Wado» De Pedro, otro de los caciquejos de La Cámpora, enfrenta a Carlos Selva, actual intendente mercedino. Según los camporistas, Selva recibe apoyo de Massa en la disputa por la jefatura comunal, lo que fue reprochado en público por Larroque durante el acto.
Aunque hace un año, La Cámpora empezó a organizarse en Tigre, justo a unos días de las elecciones la agrupación decidió presentarse, con cierto despliegue, en el distrito donde, sin embargo, no llevan candidatos ni participaron con lista propia en las primarias del 14 de agosto.
Late, por tanto, un intento de desembarco con pretensiones de construir en el dominio del exjefe de Gabinete, operativo del que también forman parte sectores del sciolismo que gambeteó, meses atrás, con presentar un candidato contra Massa, idea que se desactivó cuando el intendente desistió de competir por la gobernación bonaerense.
Esos movimientos, aunque Massa obtuvo más del 60% de los votos el 14 de agosto, sugieren que el dirigente, que promete salir a jugar en los próximos meses la aventura provincial, tradujo el mensaje de la irrupción de la primera línea camporista en su distrito.
No fue casual -porque nada lo es- que en su acto de cierre, donde dice que reunió 45 mil personas, se preocupó por «darle las gracias al Gobierno nacional» por su «aporte y apoyo» para que «a Tigre le fuera muy bien en estos cuatro años».


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