4 de junio 2010 - 00:00

Desesperación: proponen detonar bomba atómica para frenar fuga de crudo

La imagen de computadora revela cómo, además de alcanzar la costa oeste de Florida, la mancha de petróleo que crece cada día en el Golfo de México podría incluso trasladarse hacia el Océano Atlántico debido a las corrientes marinas. Un desastre ambiental sin precedentes.
La imagen de computadora revela cómo, además de alcanzar la costa oeste de Florida, la mancha de petróleo que crece cada día en el Golfo de México podría incluso trasladarse hacia el Océano Atlántico debido a las corrientes marinas. Un desastre ambiental sin precedentes.
Miami - Como síntoma del desconcierto y la desesperación de los expertos por contener el petróleo que emana de un pozo en aguas del Golfo de México, expertos llegaron a proponer una explosión atómica bajo el mar para «encajonar» el fluido, indicó ayer en su tapa The New York Times. Esa alternativa circuló en ámbitos académicos y fue, en principio, descartada por el Gobierno de Barack Obama, aunque podría ser una última opción.

Quienes defienden el uso de una explosión nuclear citan un supuesto caso en el que la Unión Soviética cerró de esta manera una fuga de gas. «Una detonación en el lecho marino está empezando a sonar como una opción sorprendentemente factible y apropiada», escribió en un blog de The New York Times el ingeniero de la Universidad de Texas, Michael Webber. «Probablemente lo único que podemos hacer es crear una bomba, enviarla al fondo del mar y detonarla. Quizás encajonaríamos el petróleo», consideró por su parte Matt Simmons, experto en energía de Houston.

«Eso sería una locura», citó el Times en boca de un funcionario del Departamento de Energía. «Antes de considerar esa opción, hay muchas otras cosas a probar», dijo el almirante de la Guardia Costera estadounidense Thad Allen.

British Petroleum (BP) no logra dar con una solución definitiva para contener el fluido, a 45 días de la explosión de la plataforma Deepwater Ocean, aunque ayer logró un avance.

En una delicada operación realizada a 1.500 metros bajo el nivel del mar, gracias a «tijeras gigantes» accionadas por robots, fue cortado el ducto subterráneo del pozo en el que se originó la fuga. Ello debería permitir la colocación de un embudo capaz de recuperar el crudo que sigue fluyendo para luego llevarlo a un barco en la superficie.

En este contexto, las playas de Pensacola, en el noroeste de Florida, tienen aún el agua cristalina y la arena blanca y suave que les dieron fama internacional, pero los turistas dejan de ir por miedo a una marea negra de petróleo que se acerca.

«Los teléfonos dejaron de sonar en busca de reservas», dijo Laura Lee, que trabaja para Visit Pensacola, la oficina de turismo local. «Las playas están abiertas, el agua es segura y no tenemos impactos de petróleo», dijo una Lee algo negativa.

En los últimos días, una rotación de los vientos empujó la marea negra hacia las costas de Alabama y Florida.

Muy cerca de la frontera entre ambos estados, al oeste de Pensacola, está Perdido Key, cuya playa está considerada entre las mejores 20 de Estados Unidos, en un ranking que realizan expertos.

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó que el Gobierno presentaría una primera multa a BP por u$s 69 millones «para reembolsar a los contribuyentes», conforme a la ley estadounidense contaminador-pagador. Hasta ahora, el grupo BP gastó u$s 1.000 millones en los intentos por contener el derrame.

La Casa Blanca anunció que Obama haría hoy su tercera visita a la región del Golfo de México desde la catástrofe.

Mientras tanto, las agencias de calificación financiera Fitch y Moodys rebajaron ayer la nota de BP aduciendo riesgos financieros por el derrame. Fitch anunció en un comunicado que rebajaba de «AA+» a «AA» con perspectiva negativa la nota de la empresa. Por su parte, Moodys movió la nota crediticia de BP de «AA1» a «AA2».

El derrame de petróleo ya casi triplicó su tamaño en un mes y tiene una dimensión total de 24.400 km², similar al estado de Maryland (noreste de EE.UU.) o más del doble que la isla de Jamaica, según imágenes satelitales difundidas en Miami.

Agencias AFP, ANSA y EFE

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