5 de mayo 2010 - 01:20

Desesperado intento del laborismo para frenar el avance conservador

Llaman a votar a liberales en distritos en que no tienen chance

El conservador David Cameron llega como favorito para los comicios legislativos de mañana en el Reino Unido, pero las encuestas no le garantizan la deseada mayoría absoluta. Una alianza con partidos menores podría ser su salida.
El conservador David Cameron llega como favorito para los comicios legislativos de mañana en el Reino Unido, pero las encuestas no le garantizan la deseada mayoría absoluta. Una alianza con partidos menores podría ser su salida.
Londres - En lo que fue interpretado como una muestra de resignación ante los cruciales comicios de mañana, los laboristas del primer ministro británico, Gordon Brown, salieron ayer a pedirles a sus votantes que apoyen a los candidatos liberal demócratas en las circunscripciones en las que éstos están mejor posicionados para hacer frente al favoritismo de los conservadores.

El avance del líder liberal demócrata, Nick Clegg, durante esta campaña electoral y la ventaja de los conservadores de David Cameron en las últimas encuestas aumentaron la presión sobre el laborismo, que corre el riesgo de ser desalojado del poder después de trece años.

Los tres principales partidos del país emprendieron ayer sus últimos esfuerzos para convencer a los indecisos. Según los últimos sondeos, todo parece indicar que ningún partido obtendrá la mayoría absoluta de las bancas en el Parlamento, algo que rara vez ocurre en este país, donde el sistema electoral uninominal por circunscripción propicia el bipartidismo entre conservadores y laboristas.

El ministro de Escuelas, Familia e Infancia, Ed Balls, y el representante del Gobierno para Gales, Peter Hain, sugirieron que los laboristas consideren el «voto táctico» para impedir que los «tories», favoritos en los sondeos, lleguen al poder.

Ambos abogaron por que los votantes apoyen al Partido Liberal Demócrata en las circunscripciones electorales en las que esa formación, tercera del país, compite con los conservadores y tiene posibilidades de vencer.

Para algunos, la petición del recurso al voto útil puede ser interpretada como una señal de desesperación del laborismo, que se sitúa detrás de los conservadores y, en algunos sondeos, incluso a la zaga de los liberales de Clegg.

«Yo siempre quiero que gane el candidato laborista», declaró Balls a la revista The New Statesman, a vez que insinuó que en lugares como North Norfolk (noreste inglés), donde vive su familia, apoyaría a los liberal demócratas porque tienen posibilidades de ganar frente a los conservadores. «Quiero dejar fuera a los tories», señaló.

En esa misma línea, Hain animó a los votantes desde el diario The Independent para que sufraguen «con la cabeza, no con el corazón». Hain se mostró convencido de que los electores sabrán «cuál es la verdadera lucha en sus circunscripciones» y que «ellos sacarán sus conclusiones».

En la recta final hacia las urnas, el diario Daily Mirror se posicionó en la misma línea al publicar en la portada una foto tachada de David Cameron, esto es pidiendo el voto útil para impedir que los conservadores se hagan de nuevo con el Gobierno.

Además de reprochar a Cameron que ya «actúa como si tuviera las llaves del número 10» de Downing Street -residencia oficial del primer ministro británico-, el Daily Mirror proporcionó a los lectores «una guía» para los partidarios del laborismo y de los liberal demócratas.

Dicha guía muestra cómo votar «tácticamente en 71 distritos electorales cruciales para evitar los recortes catastróficos (del gasto público) que Cameron introduciría si ganara las elecciones».

Lo cierto es que el partido en el poder afronta los comicios rodeado de conjeturas sobre la eventual sucesión de Brown, en caso de que esa formación pierda y regrese a la oposición.

Si Brown se viera obligado a presentar su dimisión ante un resultado negativo (ver aparte), los medios barajan ya varios nombres a suceder al líder laborista, que ayer fue calificado por el candidato laborista por la circunscripción de West Norfolk, Manish Sood, como «el peor primer ministro» que ha tenido el Reino Unido.

Entre los eventuales sucesores, figura el ministro de Finanzas, Alistair Darling, quien no obstante ayer negó estar interesado en liderar el Partido Laborista y aseguró que está «feliz» en su actual cargo. Sin embargo, el «canciller del Exchequer» sí podría ser el encargado de situarse al frente del partido mientras se eligiera a un nuevo líder, un proceso previsiblemente largo.

El nombre de Harriet Harman, la «número dos» del partido, suena también como encargada de dirigir esa posible transición, en la que el partido tendría que escoger un líder por primera vez desde el nombramiento del ex primer ministro Tony Blair, en 1995.

En medio de este clima de conjeturas, otro rotativo británico, el Daily Telegraph, apuntó la posibilidad de que el conocido como grupo de los «ultras» -formado por el ministro de Empresas, Peter Mandelson, el titular de Interior, Alan Johnson, y el de Defensa, Bob Ainsworth- intentaría convencer a David Miliband, ministro de Exteriores, para que sea el nuevo líder laborista.

Agencias EFE, AFP, DPA y ANSA

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