9 de julio 2009 - 00:00

Deslumbró el Cuarteto Emerson

Cuarteto Emerson. Obras de Ch. Ives, M. Ravel y F. Schubert. (Teatro Coliseo).

Otro trascendente hecho cultural tuvo lugar entre nosotros con el debut argentino del Cuarteto Emerson dentro de la temporada del Mozarteum Argentino. Integrado por Eugene Drucker y Philip Setzer (violines), Lawrence Dutton (viola) y David Finckel (violoncello), el Emerson nació en 1976 y a partir de entonces se ha erigido en uno de los conjuntos de cámara más perfectos de la actualidad.

Para su primera presentación en la Argentina, el cuarteto preparó un exigente programa constituido en la primera parte por dos obras de compositores contemporáneos, vertidas de manera soberbia por el conjunto: el Cuarteto de cuerdas N° 1, del norteamericano Charles Ives y el Cuarteto de cuerdas en Fa Mayor, de Maurice Ravel, ambos estructurados en cuatro movimientos.

La obra de Ives, compuesta en su juventud, remite a su infancia y los himnos religiosos escuchados en el seno de su hogar de predicadores. El Emerson ofreció una interpretación profunda y de gran exactitud técnica. Este rigor no impidió que los cuatro instrumentistas describieran una curva expresiva de emotiva comunicación en la exposición de los distintos motivos de la obra. En cuanto a Ravel, con gran virtuosismo, los cuatro músicos amalgamados en un sola y significativa voz lograron un fino equilibrio entre los dos movimientos lentos y reflexivos y los dos rápidos. La excelencia del primer violín Eugene Drucker en Ives no le restó intensidad a la de Philip Setter en este íntimo y bello discurso poético del compositor francés.

La segunda parte fue dedicada en su totalidad al bello Cuarteto en Re menor, D. 810, «La muerte y la doncella», de Franz Schubert, una vez más con Drucker como exquisito violín guía. Todo el fragor romántico, lírico y de emotiva fuerza trágica de la obra fue expuesto con fidelidad por el cuarteto de intérpretes norteamericanos. Sirvan como ejemplo de compenetración y toque virtuoso, las cinco variaciones que conforman el segundo movimiento («Andante con moto»), ejecutado magistralmente por el Emerson.

Ante los insistentes aplausos, el conjunto agregó como bis otra muestra de alta calidad técnica y musical: un «Scherzo», del Cuarteto Op. 81 de Félix Mendelssohn.

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