5 de diciembre 2014 - 00:00

Después de la “tolerancia cero”, apura Nueva York una gran reforma policial

Miles de personas salieron a las calles en Nueva York en la madrugada de ayer en protesta por la impunidad de otro policía blanco que mató a un sospechoso negro. En la foto, la gente se agrupa en Radio City Music Hall de Manhattan. Bill de Blasio, alcalde demócrata de Nueva York, anunció ayer la reforma de la Policía de la ciudad.
Miles de personas salieron a las calles en Nueva York en la madrugada de ayer en protesta por la impunidad de otro policía blanco que mató a un sospechoso negro. En la foto, la gente se agrupa en Radio City Music Hall de Manhattan. Bill de Blasio, alcalde demócrata de Nueva York, anunció ayer la reforma de la Policía de la ciudad.
 Nueva York - El alcalde de Nueva York, el demócrata Bill de Blasio, anunció ayer una vasta reforma de la Policía de la ciudad, la más numerosa de Estados Unidos, para poner fin a la brutalidad policial contra las minorías raciales, un día después de que un fallo de un gran jurado absolviera a un efectivo blanco que estranguló a un negro desarmado, un caso que eleva la conmoción social en el país iniciada por la no imputación del asesino de Michael Brown en Ferguson.

"De ahora en más, las cosas se harán de manera distinta. Basta de violencia innecesaria. Hay que evitar heridos y muertos", afirmó De Blasio al anunciar los cambios en la formación de los policías neoyorquinos durante una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por el comisionado de la fuerza, William (Bill) J. Bratton. "La gente tiene que saber que la vida de los negros es tan importante como los de los blancos", subrayó.

Unos 22.000 policías deberán actualizarse en formas de resolver problemas en la calle y aprenderán a controlar su propia adrenalina. La reeducación comenzará este mismo mes y se realizará durante los cursos regulares que los agentes deben tomar para evaluar el uso de armas de fuego. "Deben aprender a no juzgar", dijo Bratton.

De Blasio, que asumió la Alcaldía de Nueva York en enero con un fuerte discurso a favor de las minorías negra y latina (ver nota aparte), admitió ayer estar impresionado por el veredicto de un gran jurado que decidió que no existían "causas razonables" para juzgar al policía blanco Daniel Pantaleo, quien ahorcó y asfixió a Eric Garner, asmático, provocándole la muerte, cuando intentó arrestarlo por el supuesto delito de venta ilegal de cigarrillos. La víctima, padre de tres niños, iba desarmada y suplicó al menos ocho veces que lo dejaran respirar mientras estaba sujetado por el cuello en el piso.

El alcalde demócrata, casado con una mujer negra, contó que junto a su esposa mantuvo "muchas charlas con Dante (su hijo) durante años, sobre los peligros que podría enfrentar" por ser negro. "Un buen joven, un hombre que respeta las leyes, que nunca piensa en hacer algo malo, y sin embargo, por una historia que todavía pesa sobre nosotros, puede enfrentar peligros", señaló.

"Literalmente lo tuvimos que entrenar, como muchas familias debieron hacer en esta ciudad durante décadas, en cómo tener especial cuidado en cualquier encuentro que tenga con oficiales de la Policía", añadió.

La reforma policial, anunciada luego de una noche de grandes protestas en Nueva York y en medio de un clima de conmoción social en todo Estados Unidos por la sucesión de muertes de negros a manos de agentes policiales que terminan eludiendo juicios tras ser absueltos por jurados populares, podría suponer el fin de las políticas de seguridad de "tolerancia cero" implementadas por el republicano Rudolph Giuliani durante su Gobierno (1994-2001), las cuales a base de fuerte represión de los delitos comunes y, en muchos casos, de abuso policial redujeron el crimen en un 70%.

La Policía de Nueva York, la más grande fuerza policial del país con 50.000 efectivos, fue durante años un modelo destacado por gobiernos de todo el mundo como ejemplo a seguir para reducir los índices de inseguridad. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, cada vez más su imagen se vinculó a la de los casos de brutalidad policial contra negros y latinos.

Entre la noche del miércoles y la madrugada de ayer, más de cinco mil personas salieron a las calles de Nueva York para protestar por la decisión del gran jurado de no imputar a Pantaleo. Pese a que las manifestaciones fueron pacíficas, al menos detuvieron a 83 personas por bloquear el tránsito en Time Square u organizar sentadas en espacios públicos, por ejemplo en la estación de Grand Central, donde fingieron estar muertos. En el Rockefeller Center perturbaron la tradicional ceremonia de iluminación del gran árbol de Navidad.

Otras protestas se registraron en ciudades como Washington, Seattle y Oakland. Las movilizaciones, que habían comenzado la semana pasada por la absolución de Darren Wilson, el policía blanco que mató de seis balazos al joven negro Michael Brown en Ferguson, continuaban anoche en varios puntos de Nueva York y en otras ciudades del país.

Al Sharpton, uno de los máximos líderes del movimiento para la defensa de los derechos civiles, anunció una marcha a la capital de Estados Unidos, Washington DC para el próximo 13 de diciembre.

Agencias ANSA, EFE y AFP,


y Ámbito Financiero